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Los Socialistas Revolucionarios y la Revolución Venezolana

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revolución venezolana

Tony Saunois.

CIT/CWI, 21 de junio 2004.

 

La crisis revolucionaria en Venezuela ha entrado a una nueva fase crítica. El gobierno del radical Presidente populista de izquierda, Hugo Chávez, parece haber tomado un giro a la izquierda ante la renovada amenaza de la reacción.

 

En dos ocasiones – primero, un intento de golpe en abril del 2002 y luego un cierre patronal o huelga patronal realizada entre diciembre del 2002 y enero del 2003- la clase trabajadora y los pobres mediante un espontáneo movimiento de masas derroto estos intentos de la reacción. Estos ataques reaccionarios contra el gobierno han estado seguidos por otros. Hace poco fue descubierto un complot que involucro a más de 100 miembros de una ultra derechista organización paramilitar de escuadrones de la muerte colombianos. Estas fuerzas habían ingresado a Venezuela con la ayuda de sectores de la clase dominante de Caracas y eran parte de una conspiración para desestabilizar al gobierno de Chávez e incluso asesinarlo. Esta amenaza provoco un giro a la izquierda por parte de Chávez, como lo hemos explicado en «Venezuela; Una nueva fase en la revolución», publicada el 24 de mayo del 2004 por el CIT. A partir de entonces y por primera vez, Chávez ataca – en forma verbal- directamente al capitalismo y levanta la cuestión de armar a la población.

 

Las últimas amenazas contra el gobierno de Chávez se han desarrollado bajo el escenario «democrático». La oposición ha ‘triunfado’ en obtener los 2,44 millones de firmas necesarias según la Constitución Bolivariana para obligar a un referéndum presiden­cial contra Chávez. Esto es parte de las dos estrate­gias paralelas que el imperialismo norteamericano y la reacción utilizan para derrocar a Chávez. Una, llevando a cabo un golpe y la otra, removerlo constitucionalmente vía legal. El obligar a un referéndum indi­ca que la contrarrevolución sigue su marcha en Venezuela.

 

Estos dramáticos eventos son de una importancia crucial para la clase trabajadora  Latinoamericana e internacional. El CIT frecuentemente ha analizado el desarrollo y el giro que han tomado los eventos y ha levantado un programa, ideas y las acciones que la clase trabajadora necesita tomar para derrotar la amenaza de la reacción, el derrocamiento del capi­talismo y el establecimiento de un gobierno de traba­jadores y campesinos que lleve adelante la tarea de construir el socialismo. El problema de revolución y contrarrevolución que se ha demostrado en Venezuela plantea cuestiones decisivas para los marxistas. En particular, como analizar y acercarse al proceso, y lo más importante, cual es la tarea de los socialistas revolucionarios en esta crucial situación. Existen muchas lecciones que la clase trabajadora internacional debe concluir de lo que actualmente ocurre en Venezuela.

 

La Tendencia Marxista Internacional -TMI-, especialmente uno de sus principales dirigentes, Alan Woods, han producido una serie de artículos y otros materiales en torno a los eventos en Venezuela. Aunque este grupo no es de gran importancia en sí, pero las ideas que ha levantado, en particular el rol de Hugo Chávez y el acercamiento que los marxistas deben tomar hacia él, han tenido un eco y se han extendido bastante entre los socialistas y otros opos­itores al imperialismo y al capitalismo. Es por esta razón que el CIT ha decidido producir estos comentarios que tratan de la revolución y la contrarrevolu­ción en Venezuela y comentar a la vez acerca de las ideas y métodos defendidos por Alan Woods y la TMI. Damos la bienvenida a cualquier informada y constructiva crítica a estos comentarios como parte de la discusión acerca de las lecciones del proceso revolucionario en Venezuela.

 

En su material, Woods, frecuentemente denuncia a las «sectas» o «sectarios» pero nunca específica quienes son. Presumiblemente se está refiriendo a los varios grupos o partidos en América Latina que adhieren al Trotskismo, muchos de los cuales poseen fuerzas más numerosas que su propia orga­nización. El CIT no está de acuerdo con muchas de las ideas y métodos defendidos por estas organiza­ciones. A pesar de todo, Woods cae en la misma trampa de la Cuarta Internacional, conocida como Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional (SUCI), organización trotskista internacional de Ernest Mandel, que en ocasiones, en su actitud hacia varias tendencias políticas asociadas con sectores del estalinismo y el reformismo, han adoptado una posi­ción acrítica hacia estos últimos.

 

Por ejemplo en Yugoslavia en 1948, ellos errónea­mente consideraron a Tito como un «trotskista incon­sciente», cuando este y su régimen entro en conflicto con la Unión Soviética. Michael Raptis, conocido como Pablo, en ese entonces Secretario del SICI -antecesor del SUCI-también adopto un acercamiento acrítico hacia la dirección de la revolución de Argelia entre 1960-65. Pablo actuó como consejero oficial del presidente nacionalista radical Ben Bella, y llego a ser Ministro de Propiedades Abandonadas. Finalmente rompió con el trotskismo y en 1970 se transformó en consejero del dirigente del Partido Socialista Griego -PASOK- Andreas Papandreu. Woods ha intentado jugar con Chávez el mismo rol pero sin lograr-todavía- una cartera ministerial.

 

Capítulo 1: El rol de los socialistas revolucionarios

Pueden aprenderse lecciones importantes de los equivocados métodos e ideas defendidas por la TMI con relación a Venezuela. Una de las más importantes cuestiones es el rol y la responsabilidad de una organización socialista revolucionaria cuando interviene en periodos de intenso conflicto de clase, como el que existe hoy en Venezuela.

 

La TMI ha lanzado una campaña de solidaridad: «Fuera las manos de Venezuela» que parece haber sido levantada por Hugo Chávez. Chávez en su programa de televisión que se transmite semanalmente, «Aló Presidente», ha hecho una extensa referencia a un libro escrito por Woods; «Reason in Revolt». Alan Woods, que recientemente visito Venezuela, se encontró y cenó con Chávez, elaborando un extenso relato de ese evento; «Encuentros con Hugo Chávez» -29 de mayo 2004-. Desde entonces ha producido una serie de artículos, incluyendo una segunda parte de «Tesis sobre la revolución y contra revolución en Venezuela», 20 de mayo 2004, y recientemente un artículo sobre el referéndum. «Venezuela; Las masas Bolivarianas enojadas con la decisión de referéndum». 4 de junio 2004.

 

Este material revela dos rasgos fundamentales acerca de los métodos de esta agrupación y del análisis que hace de los eventos en Venezuela. Primero; refle­ja un pronunciado oportunismo, sobretodo en el acercamiento que han tomado hacia Chávez. Esto ha significado, para los marxistas y trabajadores en gen­eral, un repugnante «culto a la personalidad. Una visi­ta al sitio web de esta organización demuestra que esta es una de sus características, incluso con relación a sus propios líderes.

 

El segundo rasgo es una tendencia sumamente peli­grosa, para un grupo que dice defender los métodos y las ideas del Marxismo; omitiendo o ignorando las complicaciones y dificultades en los eventos revolu­cionarios que están sacudiendo a Venezuela. Esto es; las importantes debilidades y deficiencias del movimiento -en particular la ausencia de una con­ciencia socialista y de dirección- y cuáles son las consecuencias que esto puede significar para el movimiento, simplemente se han dejado de lado.

 

El CIT, desde la elección de Chávez en 1998, ha car­acterizado positivamente estos eventos. Hemos reconocido y frecuentemente comentado el significado y la importancia de los sucesos de los últimos años en Venezuela. Por lo mismo, la tarea de los marxistas no es la de negarse a realizar los comentarios y análisis acerca de las debilidades, las com­plicaciones y obstáculos que enfrenta el movimiento. Además de las políticas y acciones equivocadas defendidas por partidos políticos o líderes individ­uales.

 

Dentro del material de Woods existen, en general, pun­tos correctos en que todos los que defienden el marxis­mo estarán de acuerdo. Los artículos están condi­mentados y preparados combinando declaraciones generalmente correctas, suaves advertencias acerca de Chávez y perspectivas para el movimiento en Venezuela. Sin embargó, muy pronto queda revelado que el principal objetivo político de TMI y Woods es actuar como los consejeros de izquierda de Chávez e intentan construir su propia organización bajo su falda. Este método le puede permitir a Chávez usar esta agrupación como un ala de izquierda para justi­ficar sus políticas y programa. En lugar de recalcar la necesidad de una acción independiente de la clase trabajadora con un programa socialista revolucionario desde abajo. Pero su objetivo principal es aconsejar a Chávez que hacer y convencerlo de llevar esto desde arriba.

 

En su artículo «Los Marxistas y la Revolución Venezolana» -abril 2004, Alan Woods nos plantea correctamente; «La revolución ha llevado a cabo un ambicioso programa de reformas a favor de las masas, pero todavía no ha abolido el capitalismo. Esto constituye su gran debilidad y la mayor amenaza para el futuro». En «Tesis sobre la revolución y con­trarrevolución en Venezuela» (Parte uno), también nos plantean; «Todos los intentos de compromiso son inútiles», y «la revolución todavía no a pasado el punto de no retorno. Todos los beneficios obtenidos por las masas bajo el gobierno de Chávez todavía pueden ser liquidados». También es defendido un programa para establecer una democracia obrera.

 

Sin embargo, existe esta especie de «cláusula de seguridad» que nosotros creemos es el objetivo prin­cipal de Woods, es decir, comenzar desde arriba y convencer a Chávez de la necesidad de un programa socialista revolucionario. Esto fue planteado por Woods mucho antes de su encuentro con Chávez, cuando escribió en el 2002 «Venezuela entre la rev­olución y la contrarrevolución«. Aquí aconseja; «Hugo Chávez debe basarse en las masas y en los soldados que están con las masas… No confíe en aquellos que se presentan como leales pero que defienden una política de conciliación con el enemigo y se queja de que las masas van demasiado rápido. Recuerde el destino de Salvador Allende…». Este punto es correc­to pero el mensaje real de Woods era «No confíe en ellos, confíe en nosotros, le daremos buenos conse­jos».

 

Tras su reunión y cena con el Presidente, en «Encuentros con Hugo Chávez» Woods retorna sobre este tema; «Los elementos reformistas o social demócratas son débiles o inexistentes en los altos mandos oficiales. Ellos constantemente están dando consejos incorrectos a Chávez, consejos que pueden arruinar la revolución». Mientras que para Woods el reformismo es casi inexistente en las altas esferas de la oficialidad, todo el problema de la lucha de clases lo reduce al intento por ganar la oreja de Hugo Chávez.

 

En el mismo articulo elogia su propio criterio y nos dice que el sé acerca a la revolución venezolana: «No como un observador externo y ciertamente no como un adulador. La adulación es enemiga de la revolu­ción…. y las revoluciones necesitan ante todo cono­cer la verdad. El fenómeno del «turismo revolu­cionario» lo encuentro profundamente detestable… Al mismo tiempo los verdaderos amigos de la revolu­ción… siempre hablan sin miedo. Consideramos que sé esta tomando el camino correcto y lo elogiamos. Donde pensemos que se estén cometiendo errores, daremos una amistosa pero firme critica. Que otro tipo de conducta debe esperarse de verdaderos rev­olucionarios internacionalistas?» -del documento «Encuentros con Hugo Chávez.»

 

Lamentablemente, sin embargo, Woods es incapaz de sostener su propio criterio. Este documento de su reunión con Chávez es revelador. En él, Woods no se reserva adulaciones hacia Chávez. En su relato habla de las palabras que el Presidente le dedica y de cómo Chávez le contaba que tenia su libro -Reason in Revolt- en su cabecera, que lo leía todas las noches y de una parte del libro -que trata de un punto critico en química, cuando cierta cantidad de energía nece­sita provocar un cambio cualitativo (conocido como la energía de Gibb), al cual Chávez se ha referido regularmente.

 

Capítulo 2: ¿Comprende Chávez la necesidad de un salto cualitativo?

Tras esta alabanza a un presidente, que conclusión ha sacado Woods?. Él dice que no es ninguna casuali­dad que Chávez se haya referido a esta parte del libro porque la revolución venezolana ha alcanzado un punto crítico. Pero, continua, «Chávez ha comprendi­do el hecho de que la revolución necesita hacer un salto cualitativo y es por eso que este pasaje del libro llama su atención». (énfasis nuestro).

Quizás sea esta la razón del porque el dirigente de la sección paquistaní del TMI: Partido del Pueblo Paquistaní (PPP), Manzoor Ahmed, que estuvo en Venezuela junto a Woods, dijo textualmente que Chávez era ahora un miembro de TMI!

 

Pero, es justamente lo que Chávez aparentemente ha comprendido lo que no se ve reflejado. Si él hubiese entendido la necesidad de un salto cualitativo en la revolución, donde esta la prueba de aquello? Woods es incapaz de ofrecer alguna prueba de tal conclusión. El lector tiene que especular que significa el hecho que Chávez haya comprendido este salto cual­itativo.

 

La adulación de Woods hacia Chávez se acumula. Durante el 2002 en el documento «Venezuela entre la revolución y la contrarrevolución» nos decían: «Indudablemente, sobre los hombros del presidente descansa una gran responsabilidad.» Luego de la reunión y cena con Chávez en el 2004, nos decía; «Hugo Chávez es un hombre en el centro de la tor­menta. No importa lo uno pueda pensar acerca de este hombre, él ha roto el dique y ha abierto las com­puertas. El sólo se ha atrevido a enfrentar el poder de la oligarquía y ha desafiado el poder del imperialismo norteamericano.» (énfasis nuestro).

 

Así, que está todo en manos de Chávez, las masas simplemente son secundarias. Chávez «rompió el dique». Esto es como si Chávez sólo abriera el camino y las masas lo siguieran. Chávez, cuando fue elegido en 1998, actuó como un catalizador-que fue capaz de surgir, como correctamente lo plantea Woods, debido al vacío que existía y existe todavía- del descontento y oposición hacia la clase gobernante y al neoliberalismo. Él fue llevado al poder por las masas que demandaban un cambio radical al viejo orden. Por supuesto que Chávez ayudó al ánimo del movimiento dando expresión a las demandas por los cambios. De origen popular, él habla el lenguaje del pueblo, en lugar de la actitud arrogante y despectiva hacia los trabajadores por parte de los antiguos líd­eres políticos. Chávez articula los sentimientos de los oprimidos. Indudablemente es sentido como una res­piración de aire fresco por parte de las masas vene­zolanas y ellos lo apoyan entusiastamente. Pero ha sido el propio movimiento de masas que ha empuja­do a Chávez hacia adelante.

 

Bajo la presión de la clase obrera y el movimiento de masas, todavía puede ser empujado en una dirección aún más radical a la izquierda. Esto es, como Woods plantea, una relación dialéctica, aunque no explica lo que quiere decir con esto. La verdad dialéctica es siempre concreta. Los marxistas necesitan cues­tionar concretamente el papel jugado por Chávez en cada giro crítico en la situación. Este problema cru­cial no ha sido tomado en cuenta por Woods, lim­itándose solo a decir que Chávez ha jugado un «rol progresivo».

 

Woods parece magnetizado por Chávez y su relación con las masas y, según estamos informados, le gus­taría escribir un libro al respecto. Las masas, dice, «Se identifican con él, como el hombre que por primera vez los ha despertado a la vida política y que le ha dado voz a sus aspiraciones. Ellos personifican la revolución en él». -Los marxistas y la Revolución Venezolana, 4 de abril 2004.

 

No hay ninguna duda de que las masas en Venezuela ven a Chávez como el representante de sus intereses contra la parásita clase corrupta que gobernó Venezuela en el pasado. Sin embargo, el apoyo, entu­siasmo e ilusión que se da con Chávez no es un fenó­meno histórico nuevo. Hay muchos ejemplos, de niveles de apoyo hacia dirigentes del movimiento, que en muchos casos estaban más a la izquierda de lo que Chávez ha llegado hasta ahora. Algunos lle­garon a desafiar al capitalismo mucho más allá, y se definían incluso como socialistas o marxistas. Allende disfruto de un gran apoyo de los trabajadores chilenos durante la revolución de 1970-73. Más de 500 mil personas marcharon en Santiago solo unos días antes del golpe militar, el 11 de septiembre de 1973. «Allende, Allende el pueblo te defiende», era el grito que se escuchaba cuando los manifestantes marchaban frente al Palacio Presidencial de La Moneda.

 

George Papandreou, fundador del PASOK en 1974, argumentaba en 1975: «Si por la palabra Marxista entendemos como el método de análisis que heredamos de Marx, que se refiere a la lucha de clases, de la estructura del poder… estamos obliga­dos como movimiento marxista a decir SÍ». Mario Soares, líder del Partido Socialista de Portugal tras la revolución de 1974, proclamo al partido como marx­ista diciendo que las puertas estaban abiertas para quien no aceptara esto. ¿En otros países, que sucedió con líderes nacionalistas radicales del Peronismo como Eva Perón, afectuosamente conoci­da por las masas como Evita o con líderes continen­tales como el Che Guevara?

Esta claro que la dirección de un partido revolu­cionario de masas o de individuos es crucial durante un proceso de revolución y contrarrevolución. Pero al final del día no fue la popularidad de estos líderes o la forma en que ellos interactuaban con las masas lo decisivo. La prueba de fuego fue el programa y las acciones que ellos levantaron, en el camino y en los momentos críticos de la revolución y la contrarrev­olución. Lamentablemente, las ideas, las políticas y el programa que ellos defendieron no era aquel que le permiten a la clase trabajadora encabezar y llevar a cabo la revolución socialista.

 

Como Allende, algunos murieron heroicamente en el transcurso de la lucha. Che Guevara fue y continua siendo muy popular en su heroica lucha por el social­ismo pero lamentablemente la hizo con métodos erróneos. Otros como Papandreou luego giraron a la derecha y abrazaron el capitalismo. Aunque existen muchas diferencias entre estos y otros líderes, el fac­tor común y la cuestión central en ellos fue la ausencia de un programa, perspectivas y los métodos necesarios para que la clase trabajadora tomara el poder y llevara a cabo la revolución socialista.

 

Capítulo 3: Venezuela, la revolución Cubana y los regímenes híbridos

Decir que Chávez ha desafiado él sólo a la oligarquía venezolana y al poder del imperialismo es exagerado y coloca en un papel secundario el movimiento de la clase trabajadora. Es cierto que el gobierno de Chávez es una espina para el imperialismo norteam­ericano, para Bush y las clases gobernantes de América Latina que quieren que su gobierno termine. Venezuela ha sido uno de los principales defensores de precios más altos para el petróleo y evidente­mente EE.UU. no quiere a un gobierno «poco confi­able» que además es uno de sus mayores provee­dores de petróleo. El régimen de Chávez ha sido un problema para el rol del imperialismo norteameri­cano en Colombia y también se ha opuesto a la inter­vención de EE.UU. en Irak.

 

Sin embargo, aún no ha llegado tan lejos en desafiar -como otros gobiernos- a los intereses del imperialis­mo. Luego de la revolución, el gobierno Cubano de Castro, bajo la fuerte presión de las masas y debido al embargo impuesto por el Imperialismo norteamer­icano, nacionalizó las compañías cubanas y norteam­ericanas y abolió el capitalismo, aunque mediante el establecimiento de un régimen controlado por una privilegiada casta burocrática y no basado en una democracia de los trabajadores.

 

El gobierno Sandinista en Nicaragua, que quebró el aparato estatal de Somoza, también fue mas allá que Chávez y nacionalizo importantes sectores de la economía y que incluyeron algunos intereses norteamericanos. Pero el capitalismo no fue derroca­do -a diferencia de Cuba- y esto le permitió triunfar en el futuro a la contrarrevolución, donde la clase domi­nante recobra el control de la maquina estatal y de la sociedad. Esto fue posible gracias a la colusión de la propia dirección Sandinista.

 

En Chile, bajo Allende, junto a importantes intereses del imperialismo, fue nacionalizado el 40% de la economía. Este y otros gobiernos fueron obligados por la presión del movimiento popular a ir mas allá contra los intereses del imperialismo norteamericano de lo que Chávez ha llegado.

 

En «Encuentros con Hugo Chávez», se hace una sobrevaloración, exagerada del papel que Chávez ha jugado en esta fase de la revolución Venezolana. En dicho libro se plantea: «La revolución Bolivariana de Hugo Chávez es una amenaza directa al Imperialismo norteamericano debido al ejemplo que está dando a las masas oprimidas de Latinoamérica.» En el mismo articulo, Woods también hace referencia a los discur­sos con que Chávez defiende su revolución y dice que es «una inspiración para los trabajadores del mundo entero, usted ha logrado un milagro, la fuerza motriz de la revolución es la clase trabajadora y las masas, ese es el secreto de su futuro éxito. Sin embargo, la revolución no está finalizada y no finalizara a menos que usted destruya el poder económico de los banqueros y capitalistas…» (énfasis nuestro).

 

Es verdad que las masas en Venezuela han dado una tremenda lucha y tomado importantes iniciativas, sobre todo derrotando el intento de golpe de estado (abril del 2002) y la paralización patronal (entre diciembre del 2002 y enero del 2003). Pero también es cierto, que el éxito futuro de la revolución consiste en destruir el poder económico de los capitalistas. Sin embargo, esto todavía no ha sucedido, y lo que es más importante, no es todavía algo con lo que Chávez este amenazando. La revolución Venezolana tiene todo el potencial para desarrollarse en este camino, pero esto aún no ocurre y por consiguiente todavía no representa una amenaza inmediata y directa a los intereses del imperialismo de EE.UU. y del capitalismo. Esto no significa que el imperialismo este tranquilo con Chávez en el poder. Al contrario, el imperialismo norteamericano y los representantes del capitalismo Latinoamericano, como Fox en México, Lagos en Chile e igualmente Lula en Brasil, han abandonado a Chávez y también quieren que caiga su gobierno. Todos ellos temen ante todo que el movimiento de masas en Venezuela vaya mas a la izquierda y pueda entonces amenazar directamente sus intereses, también temen del ejemplo que la lucha de las masas venezolanas dará a los trabajadores en sus propios países.

 

Estos temores están bien justificados. La presión de las masas para llevar adelante la revolución y la ame­naza de la reacción pueden empujar al gobierno de Chávez a tocar de manera más directa los intereses capitalistas, por ejemplo, nacionalizando importantes sectores de la economía.

 

Sin embargo, esta situación aun no se ha presenta­do. El ritmo de la lucha entre la revolución y la contrarrevolución puede poner esto hoy en la agenda, pero no es automático y es incierto si la contra-revolución pueda afianzar una victoria antes de que este proce­so se desarrolle. Sin embargo, para Woods todo el proceso esta aparentemente predeterminado, inde­pendiente de los resultados de la lucha de clases y del papel de los dirigentes. Woods concluye en «Tesis sobre la revolución y contrarrevolución en Venezuela» diciendo: «La revolución Venezolana, siguiendo el excelente ejemplo de la Revolución Norteamericana» (1776) igualmente no dudara en tomar medidas para eliminar el poder económico de la contra-revolucionaria minoría.» Pero es exacta­mente lo que Chávez ha hecho, dudar en tomar las medidas necesarias para terminar con el poder eco­nómico de los contrarrevolucionarios. Es mas, 1776 no fue llevada a cabo una revolución social. Las propiedades confiscadas de los capitalistas pro-Británicos fueron entregadas a la burguesía que apoyaba el establecimiento de EE.UU. como país capitalista independiente.

 

El resultado de cualquier revolución no está  predestinado y depende de muchos factores, y no es de menor importancia la conciencia de las masas y el papel de la dirección. El hecho de que la revolución todavía no haya desafiado al capitalismo es un factor que clara­mente ha debilitado el impacto a nivel internacional en la conciencia de la clase trabajadora. Lamentablemente, todavía el movimiento en Venezuela no ha sido una inspiración para los trabajadores del mundo entero y no se compara con el impacto que causo la Revolución Cubana o los eventos en Chile bajo Allende, sobre la clase trabajadora internacional.

 

Existe indudablemente gran simpatía y apoyo al gob­ierno de Chávez, y oposición a los intentos del impe­rialismo por derrocar su régimen, sobre todo en Latinoamérica. Sin embargo, la clase trabajadora no se ha visto inspirada o motivada en la misma magni­tud como lo hizo durante la revolución cubana, Chilena o incluso la nicaragüense y otras.

 

El factor decisivo que ha disminuido el impacto de los eventos en Venezuela y que incluso ha limitado y visto como lejano el proceso revolucionario que esta dándose es que el movimiento no ha abrazado aun la idea de la alternativa socialista al capitalismo. Chávez todavía no ha propinado golpes determinantes contra el imperialismo. La revolución no esta clara ni concientemente bajo la dirección de la clase trabajadora. Un factor adicional ha sido también la perdida de una conciencia socialista a nivel internacional y la ausen­cia de poderosos partidos de la clase trabajadora que podrían realizar una movilización internacional en apoyo a los trabajadores venezolanos.

Las masas se han movilizado contra la vieja y corrupta élite política, contra el neoliberalismo e incluso contra el propio sistema. Estos son desarrollos sumamente significantes y representan los primeros pasos de una nueva ola de luchas de la clase trabajadora en Venezuela y Latinoamérica. Pero estos movimientos no han abrazado aun la idea de la alternativa socialista.

 

Esto contrasta con otros movimientos revolucionar­ios en el pasado. La revolución Cubana evolucionó rápidamente en esa dirección y en consecuencia tuvo un impacto mucho mayor que el que Venezuela ha tenido hasta ahora. En Cuba, el capitalismo fue derrocado y por lo mismo la vida de las masas fue transformada. Se terminó con el analfabetismo, fue introducido un sistema de salud gratuito, se proporcionó comida y viviendas adecuadas, las expectati­vas de vida fueron elevadas a niveles comparados sólo con países capitalistas industrializados. En Nicaragua, la anterior élite dominante que encabeza­ba Batista fue obligada a huir y el patio trasero de los hombres de negocios del imperialismo norteameri­cano fue cerrado. Estos beneficios sin embargo fueron posibles debido a la introducción de una economía planificada que recibió subsidios económi­cos de la Unión Soviética.

 

A pesar de los tremendos beneficios alcanzados, al apoyo internacional y a la simpatía que genero la rev­olución Cubana, esto no dio como resultado el establecimiento de una genuina democracia obrera, donde la sociedad estuviera bajo la administración y control de la clase trabajadora. En cambio, una capa burocrática privilegiada controló la sociedad, con un apoyo masivo de la población, pero sin la existencia de una democracia obrera genuina donde los traba­jadores democrática y conscientemente controlaran y planificaran la sociedad. También, falto una perspec­tiva y una clara política para extender la revolución internacionalmente y sobre todo a través de Latinoamérica lanzando la creación de una Federación Socialista democrática de Latinoamérica.

 

El establecimiento de un gobierno burocrático fue posible debido a que, aunque existía un apoyo masi­vo hacia la revolución, la clase trabajadora no cumplió un papel de dirección en la revolución y no hubo un partido socialista revolucionario, a diferencia de la Revolución Rusa en 1917. En cuba, la revolución fue encabezada y llevada a cabo de una forma dis­torsionada, bajo la dirección del movimiento guer­rillero alrededor de Fidel Castro. En Chile aunque el capitalismo no fue derribado, el movimiento se desplegó rápidamente bajo la bandera del socialis­mo y claramente fue encabezado por la clase traba­jadora organizada en sus partidos. Este no ha sido todavía el caso de Venezuela o el de otros masivos levantamientos sociales en Latinoamérica como en Argentina, Bolivia o Ecuador.

 

La debilidad de la conciencia socialista en estos recientes eventos y sobre todo en Venezuela, se han convertido en una gran dificultad y dará paso a una prolongada lucha. La ausencia de una alternativa socialista revolucionaria puede llevar a un reflujo de la lucha de clases, por un prolongado periodo de tiempo. En algunos países, debido al choque entre las clases pueden emerger regímenes híbridos. Tales gobiernos podrán entrar en pugna con el capitalismo y el imperialismo. Pueden atacar sus intereses económicos, pero no llevaran al derrocamiento del capitalismo y al establecimiento de un gobierno de democracia obrera.

 

El nacimiento en el próximo periodo de este tipo de regímenes es una posibilidad en algunos países. Una crisis profunda del capitalismo y una fuerte radicalización de la sociedad pueden empujar a líderes pequeño burgueses, incluyendo secciones de las fuerzas armadas, a ir más allá de lo que ellos mismos pensaron en sus ataques al capitalismo. Sin embar­go, si en estas condiciones la clase trabajadora no abraza la idea de la revolución socialista y esta ausente la presencia de un partido socialista revolucionario, ciertamente habrá un estancamiento en la lucha de clases durante un periodo. Este estancamiento no podrá durar indefinidamente y lle­vara eventualmente a la clase trabajadora a tomar el poder o al capitalismo a ser capaz de refirmar su con­trol sobre la sociedad.

 

Existen elementos de este proceso hoy en Venezuela. Aunque el capitalismo no ha sido derrocado, se han introducido importantes reformas. Se han distribuido entre cooperativas campesinas millones de acres de tier­ra Tres millones adicionales de personas jóvenes ha tenido acceso a la educación primaria y secundaria. Sobre un millón de personas ha salido del analfa­betismo. Estas reformas -hechas posibles principal­mente debido a los ingresos del petróleo y en parte tam­bién al apoyo que el gobierno ha recibido de Cuba- han ganado un entusiasta apoyo de las masas. Pero al mismo tiempo el gobierno a nivel económico solo ha realizado limitadas intervenciones contra los capitalistas.

 

La clase dominante ha perdido parcialmente el con­trol del aparato estatal. Ha tenido lugar una limitada purga en la casta militar, en los tribunales de justicia y en la administración y dirección de la poderosa compañía petrolera PDVSA. En las fuerzas armadas existe una clara división en la oficialidad. Un sector de oficiales de bajo rango está urgiendo a Chávez a que vaya más a la izquierda. Otro sector, encabezado por el General Raúl Baduel llama al gobierno a pro­ceder cautelosamente y aceptar la «vía constitu­cional». Otro sector quiere a Chávez fuera y apoya a la oposición. Pero la revolución no se ha movido aun para desafiar directamente al sistema capitalista o abrazar la idea del socialismo.

 

Las fuerzas reaccionarias están debilitadas y dividi­das, todavía no han logrado dar un golpe decisivo a la revolución. Esta debilidad de la reacción fue agudizada por las dos derrotas que ha sufrido por parte de las masas. El intento de golpe en abril del 2002 y la paralización patronal entre diciembre 2002 y enero 2003. Produjeron un cierto estancamiento en la lucha, pero la coyuntura aun es favorable para el movimiento revolucionario. Esta situación no podrá durar tanto tiempo. Lo sorprendente es que en Venezuela esta situación se ha extendido en el tiem­po sin que las fuerzas reaccionarias hayan podido dar un golpe decisivo contra el movimiento. Un factor significante se debe a que el imperialismo norteamericano ha centrado su preocupación en la crisis de Irak, lo que hasta hoy ha evitado que la adminis­tración de Bush actúe decididamente contra Chávez.

 

Tras cada derrota, la reacción nuevamente se ha reagrupado y preparado para golpear. La maniobra «legal» para intentar sacar a Chávez mediante un referéndum es lo último de una serie de intentos. El imperialismo y el capitalismo simplemente no se rinden. Ellos se preparan para golpear una y otra vez hasta que lo logren. A pesar de las limitadas reformas que el gobierno ha logrado introducir, se ha desarrol­lado una seria crisis económica, complicada por el sabotaje económico de la clase dominante y del impe­rialismo. Esto inevitablemente ha erosionado hasta cierto nivel el apoyo hacia Chávez, principalmente, entre la clase media. Dos tercios de la población todavía viven bajo la línea de la pobreza. El desempleo permanece en torno al 25% y -desde el punto de vista de los intereses de la clase media- la inflación esta lle­gando al 26% y es probable que siga subiendo.

 

Inicialmente, Chávez disfruto de un aplastante apoyo, alcanzando más de un 60% de la población. El fraca­so del régimen en romper con el capitalismo esta sig­nificando la imposibilidad de superar la crisis social, económica y política que envuelve a la sociedad. Esto esta corroyendo económicamente la posición de la clase media. La inestabilidad social existente y el fracaso del gobierno para resolverla han hecho que sectores de la clase media comiencen a mirar hacia la oposición para buscar soluciones a sus prob­lemas. Un programa socialista revolucionario debe incluir el llamado a la clase media para que apoye a un gobierno de trabajadores y campesinos que podría usar todo el talento de doctores, arquitectos, técnicos, científicos, etc., dentro de un plan socialista para reconstruir la economía.

 

Para reflejar la posición de la clase media en la sociedad podemos decir que esta tiene una tenden­cia a vacilar entre la burguesía y la clase trabajadora. Habiendo mirado hacia Chávez para dar solución a la crisis social, si este gobierno es incapaz de ofrecerle una perspectiva de solución, este sector desarrollara una antipatía y mirara hacia otra parte. Este proceso ha comenzado a desarrollarse en Venezuela. En cier­ta etapa incluso sectores de la clase trabajadora se verán envueltos si la crisis no es resuelta. El desarrollo de este proceso dará a las fuerzas de la contrarrevolución una base social que necesita para justificar y golpear más fuerte en el futuro. Esto hoy es la mayor amenaza a la revolución.

 

Capítulo 4: La ausencia de un modelo alternativo

En el pasado, bajo presiones similares, algunos regimenes en el mundo neo-colonial se movieron para derrocar al capitalismo y al latifundio pero de manera distorsionada. Como se explicó anteriormente con relación a Cuba.

 

Sin embargo, el surgimiento de tales regímenes solo fue posible debido a la existencia de los estados Estalinistas en la Unión Soviética y Europa del Este. En estos países existió una economía planificada nacional,-encabezada por una élite burocrática y unipartidista que gobernó en nombre del «socialismo». Esto proporciona a algunos países del mundo neo-colonial un «modelo» alternativo al capitalismo y al imperialismo. Sin embargo el derrumbe de los regímenes Estalinistas en la ex Unión Soviética y Europa del Este en los años noventa y la pérdida de un «modelo» a seguir, impide hoy el surgimiento de nuevos regímenes de este tipo.

 

Esto podría significar que bajo una intensa crisis del capitalismo en el mundo neocolonial surjan gobier­nos «híbridos» o bonapartistas que bajo la presión de las masas podrán atentar contra los intereses del capitalismo y el imperialismo, como hemos explicado anteriormente, pueden durar por un periodo de tiem­po relativamente largo. Esta situación, sin embargo, deberá ser resuelta eventualmente por un camino o el otro.

 

Como hemos explicado más arriba, el gobierno Sandinista en Nicaragua durante los años ochenta ilustro este proceso. El capitalismo no fue derrocado y pudo finalmente retomar el control de la sociedad. Este proceso tomo diez años. Es improbable que Chávez pueda tener diez años. La lucha se resolverá de una manera u de otra. O la clase trabajadora se moviliza para tomar el poder, llevando a cabo la rev­olución socialista o la clase dominante venezolana con la ayuda del imperialismo norteamericano lograra dar un golpe sangriento en el futuro para retomar el control.

 

Chávez ha logrado mantener un masivo apoyo y las masas hasta ahora han derrotado los intentos de la reacción por derrocar su gobierno. Sin embargo, la situación se agudiza a medida que la crisis se pro­fundiza. El actual estancamiento no puede durar indefinidamente.

 

El CIT ha explicado en muchas ocasiones el retroce­so y debilitamiento de la conciencia socialista tras el colapso de los regímenes burocráticos y la restau­ración del capitalismo en la ex Unión soviética y Europa del Este. Pero a pesar del carácter distor­sionado de «socialismo» que existía en estos esta­dos, actuaban como un contrapeso al imperialismo y visto como el sistema alternativo al capitalismo. De esta manera se reflejó sobre todo en el mundo neo-colonial en Asia, África y Latinoamérica, demostrando que una alternativa al capitalismo era posible.

El colapso de estos regímenes, coincidió con la aceptación abierta del capitalismo por parte de los direcciones de los antiguos partidos obreros, lo que tuvo como mayor efecto diluir masivamente la idea del socialismo como una alternativa al capitalismo. Este proceso, como lo hizo en otros continentes, afectó fuertemente a Latinoamérica. Las consecuen­cias de este proceso se desplegaron durante los años 90 cuando el «mercado» parecía dominante e incuestionable.

 

Esta situación ha cambiado rápidamente. La crisis profunda del capitalismo y el imperialismo hoy ha abierto una nueva era de lucha de las masas contra el neoliberalismo y el capitalismo de mercado. Esto ha sido principalmente el caso en Latinoamérica. El CIT confía en que frente a las luchas que se desar­rollan, mediante la combinación de la experiencia de la clase trabajadora y la intervención consiente de los socialistas, la idea de la necesidad por la alternativa socialista ganara masivo apoyo en el futuro. La crisis profunda del capitalismo a escala mundial y la agudización del ritmo de la lucha de clases pueden tener un desarrollo bastante rápido en el próximo periodo y en algunos países -incluyendo a Venezuela-posiblemente de manera vertiginosa.

 

Capítulo 5: La conciencia socialista y el factor subjetivo

 

Sin embargo, la ausencia de una conciencia social­ista ha sido una de las principales debilidades en la tormentosa situación en Venezuela, El hecho de que los eventos revolucionarios hayan estado bajo la ban­dera de «Bolívar» en lugar del socialismo es un refle­jo de este proceso y es un factor importante que impi­de hasta ahora desafiar más allá al capitalismo.

 

Woods, correctamente plantea la necesidad de resolver la ausencia del factor subjetivo mediante la construcción de un partido socialista revolucionario. No existe ninguna duda en que un partido Marxista con un programa socialista revolucionario es de una importancia crucial. Lenin definió cuatro condiciones necesarias para una revolución socialista exitosa: La clase dominante debe estar dividida; La clase traba­jadora debe estar dispuesta a dar una lucha decidida para llevar acabo la revolución; La clase media nece­sita estar vacilante o neutral; y debe existir un partido socialista revolucionario, al que el marxismo se refiere como el factor subjetivo consciente. Algunos de estos factores se están presentando hoy en Venezuela.

La clase dominante está dividida, la clase media vac­ilante y con algunos sectores de ella pasándose a la oposición, debido al callejón sin salida en la revolución. Y aunque la clase trabajadora ha demostrado una tremenda capacidad de lucha, a diferencia de la revolución rusa de octubre de 1917, su capa más activa todavía tiene que abrazar la idea del socialismo para infligir una derrota decisiva a la clase domi­nante. No existe, obviamente, un partido socialista revolucionario.

 

La cuestión relacionada con el factor subjetivo -la necesidad de un partido de masas revolucionario- se debe a la debilidad de la conciencia socialista de las masas. Esto en general ha estado ausente en los movimientos en Venezuela, Solivia, Argentina y otros países Latinoamericanos en el periodo reciente. Debido fundamentalmente a las negativas conse­cuencias del derrumbe de los estados Estalinistas y la ausencia de un poderoso partido socialista revolu­cionario que pueda explicar la alternativa. La ausen­cia de una conciencia socialista importante entre las masas -por lo menos hasta hoy- para los marxistas tiene consecuencias objetivas que han producido complejidades y obstáculos que necesitan ser super­ados en la revolución Venezolana. Woods, simplemente ignora esta caracterización del movimiento.

 

El CIT no saca conclusiones pesimistas debido al retroceso que hubo en la conciencia socialista durante los años 90. Al contrario, los eventos en Venezuela abren un nuevo capitulo de la lucha contra el capitalismo. La conciencia se desarrollara y el socialismo podrá reconquistar un apoyo de masas. Los Marxistas y el CIT tenemos una perspectiva opti­mista, pero también debemos tener una apreciación realista de los eventos que se están abriendo. Solo enfrentados a las debilidades y complejidades pre­sentes en los movimientos de masa que han estremecido a Latinoamérica es posible tener un cor­recto juicio de los eventos y las tareas que enfrentan los socialistas revolucionarios. Esto significa presen­tar todos los aspectos positivos del movimiento de masas y resaltar el potencial que contiene en su inte­rior, pero sin quedarse solo en lo bueno, omitiendo u ocultando lo malo.

 

Woods nos informa que le presento a Chávez algunos libros, y en los cuales este le escribió una «…maravillosa dedicación.» Chávez es; «transpar­entemente honesto. Su sinceridad es completamente clara, como su dedicación a la causa revolucionaria y su odio a la injusticia y la opresión» También nos dice lo duro que Chávez trabaja, su amor por los libros, incluyendo malos libros. Y agrega: «Por supuesto, ninguna de estas características son suficientes para garantizar el triunfo de la revolución, pero explican ciertamente su gran popularidad entre las masas».

 

Chávez podrá tener todas estas cualidades, pero no tenemos un «sincerometro» para medir la sinceridad de un individuo. En ultima instancia, son las ideas, el programa y los métodos defendidos por un individuo y la aplicación de estos, sobre todo en el movimiento que esta teniendo lugar en Venezuela, lo que deter­mina el papel que él jugara en la lucha de clases. Sin un método y programa socialista revolucionario las buenas intenciones de Chávez difícilmente serán realizadas.

 

Es más, la continua ausencia de tal programa y méto­dos abrirán en el futuro las puertas al triunfo de las fuerzas reaccionarias. Esto Chávez no lo entiende. Su gobierno y las masas están enfrentados a la amenaza de la contra-revolución, como quedo demostrado en el intento golpista de abril del 2002. Las revoluciones no se han llevado a cabo lentamente, como ha sido el caso demostrado en las acciones de Chávez. En una fase crítica se necesita dar un golpe certero con­tra el viejo sistema y derrocarlo. Esto puede tener lugar incluso sin que las direcciones estén concientemente preparadas para ello.

 

La revolución Cubana ilustró este proceso. Una serie de golpes y contra-golpes entre el imperialismo amer­icano y el régimen de Castro le dieron un nuevo impulso a la revolución, que no se detuvo hasta que la industria fue nacionalizada y sé introducido un plan centralizado que ocasionó el derrumbe del capitalis­mo en 1959-60. Si la revolución falla en tomar medi­das decididas para derribar al capitalismo, entonces la contra-revolución podrá preparar sus fuerzas logrando finalmente derrotar al movimiento revolu­cionario.

 

Hoy es urgente que la clase trabajadora venezolana actúe independientemente, abrazando un programa socialista revolucionario como el punto más impor­tante. El precio del fracaso para la clase trabajadora es demasiado alto, para desgastarse en ganar la oreja de una sola persona para que lleve sobre sí las tareas de la revolución socialista. Esto necesita ser llevado a cabo por las masas desde abajo.

 

Capítulo 6: Chávez y el Golpe de abril

 

En acontecimientos explosivos, como los que actual­mente existen en Venezuela; no son solo las palabras sino los hechos y acciones las que prueban el papel de los partidos e individuos. Las coyunturas críticas que se presentan en el curso de la lucha de clases, revelan las fortalezas y debilidades que contienen todas las fuerzas. En un punto crítico Chávez, a pesar de sus «honestas» y «buenas intenciones», revelo una debilidad subyacente. Lamentablemente no acogió la necesidad para que la revolución diera un salto cualitativo. El punto crítico fue el intento de golpe en abril del 2002.

 

El rol de los Marxistas en tal situación, sin ser nega­tivos, es señalar cuales son las debilidades para ayudar a la clase trabajadora y al movimiento de masas a superarlas y llevar a cabo la revolución en base a un genuino programa socialista. Si se adopta tal programa y la clase trabajadora logra ganar el apoyo de líderes como Chávez, mucho mejor. Sin embargo, esto solo podrá ser logrado explicando lo equivocado de las ideas y métodos de estos líderes, pero no intentando aconsejarlos o enmascarar el papel que han jugado.

 

El intento de golpe en el 2002 reveló dos cosas. Primero; demostró el tremendo potencial del poder de la clase trabajadora. Segundo, demostró las debil­idades de Chávez y su incapacidad para llevar la rev­olución hacia adelante. Chávez fue salvado y el golpe fue derrotado por un espontáneo movimiento de masas de la clase trabajadora y no debido a lo que él u otros representantes del gobierno hicieron.

 

En su entrevista con Chávez, Woods cita algunos comentarios de Chávez en torno a lo que paso durante el golpe cuando este fue arrestado. Algunos comentarios son de interés. Sin embargo, no existe ninguna crítica o comentario respecto a las lecciones que Chávez ha sacado de este decisivo episodio. Es significante que Woods no ofrece ninguna indicación de si enfrento o no a Chávez en torno a esto.

 

El intento de golpe contra Chávez no fue derrotado por él solo. Fue la intervención directa de la clase tra­bajadora y los pobres urbanos, que se lanzaron a las calles y marcharon hasta el palacio Presidencial de Miraflores para oponerse al golpe y exigir que Chávez fuera restituido. Los trabajadores marchaban cantando frases como: «De nuevo regresan los mis­mos» y «La crema de la cima, ladrones del viejo régi­men han vuelto!» Este espontáneo movimiento de los trabajadores fue acompañado por una importante revuelta al interior de las fuerzas armadas.

 

El diario español  El País público un reporte que refleja lo que paso cuando Chávez fue encarcelado en la Isla Ochila. Un joven soldado de bajo rango espero hasta que los oficiales hubieran dejado la habitación donde estaba Chávez y le pregunto: «Mire, mi Comandante, clarifíqueme una cosa. Es verdad que usted ha renunciado?» Chávez contesto; «No hijo, yo no he renunciado y no renunciaré.» El soldado dijo entonces: «Pero eso es lo que sé está comentando por todo el país. Ellos dicen que usted renuncio y dejo el país.» El soldado le pidió escribir algo y dejar­lo en la caja de basura, él volvería y lo llevaría después… El soldado envió a través de un fax esta declaración de Chávez a Caracas en la que negaba las noticias de su renuncia que fue reproducida y dis­tribuida entre los miles de manifestantes.» (El País, 15 de abril 2002)

 

El diario Británico, Financial Times, informaba que la Guardia de Palacio permaneció fiel a Chávez porque se hastiaron cuando vieron «…a Carmona y a los oli­garcas entrar y comenzar a brindar con champaña y whisky. Los Guardias rechazaron todo aquello» (Financial Times, 15/4/04)

 

Entre los rumores de la conspiración golpista, Chávez había declarado en diciembre del 2001: «Yo no seré derrocado como el Presidente Chileno Salvador Allende.» Como en Chile en 1973, había fuertes rumores de un plan para un golpe. Chávez evidentemente vio el peligro. ¿Sin embargo que hizo por intentar detenerlo? Ni los soldados se organizaron en comités para sacar a los conspiradores del golpe al interior de las fuerzas armadas, ni los traba­jadores se organizaron en milicias armadas.

 

Solo basta ver los videos de los noticieros al momen­to del intento de golpe para ver que Chávez era el más sorprendido con su restitución en la Presidencia. El excelente documental «Chávez, den­tro del golpe» (de Kim Barley y Donncha O’Brian) transmitido por la red de televisión irlandesa RTE1, deja esto muy claro, y claramente demuestra que fue el movimiento de masas de la clase trabajadora y los pobres urbanos los que en realidad derrotaron a la reacción.

 

Woods argumenta correctamente: «Tras la derrota del golpe hubiese sido posible llevar a cabo rápida­mente y sin sufrimiento una revolución socialista. Lamentablemente la oportunidad fue perdida.» (Los Marxistas y la Revolución Venezolana» 04/4/04)

 

Pero quien perdió la oportunidad? Desgraciadamente, cuando Chávez fue rescatado de sus aprehensores y reinstalado en el Palacio Presidencial por parte de la clase trabajadora, su primer llamado fue a la «unidad nacional… de recon­ciliación nacional y el llamado a las masas para que retornaran a sus casas.» Algunos funcionarios pro-­golpe luego fueron reintegrados a la dirección de la compañía estatal de petróleo PDVSA! En otras pal­abras, se llegó a un compromiso con la clase domi­nante y el imperialismo y no se realizó ningún intento por retomar la revolución y enfrentarse al capitalismo.

 

El rol de Chávez, en esta critica coyuntura, no ha sido motivo de comentario por parte de Woods. A lo largo de sus artículos, el TMI realiza correctas formula­ciones como: «La clase obrera debe preservar y con­struir sus propias organizaciones de clase, sus sindi­catos, comités de fábrica, etc… El ala marxista del movimiento debe mantener su independencia políti­ca -sus propios periódicos, revistas, libros, hojas…». El socialismo es defendido como una necesidad pero detrás de toda esta fraseología marxista y revolucionaria se esconde el verdadero objetivo de TMI; convertirse en consejeros de Chávez.

Tratando a toda costa de conseguir su oído, ellos han descuidado un análisis detallado y crítico a su papel en cada fase crítica del movimiento. Estos métodos oportunistas dejan a la clase trabajadora menos preparada para superar las debilidades, dudas y vacilaciones de líderes «honestos» como Chávez.

Lamentablemente, la errónea política tomada por Chávez tras el intento de golpe el año 2002, ahora vuelve a repetirla de cara al referéndum. La oposición logra la aprobación de la comisión electoral -CNE-para llamar a referéndum porque -según ellos- habían conseguido las firmas necesarias. Quedo bastante claro que las firmas que obtuvieron son en base a un gran fraude. A solo unos días de entregar los resulta­dos y con 16.000 firmas mas de las que necesitaba la oposición para obligar a un referéndum se ha revelado hasta este momento se habían descubierto 11.000 nombres de personas que estaban fallecidas y cada día se revelan nuevos nombres.

 

A pesar de este fraude, Chávez estuvo de acuerdo en convocar al referéndum con el argumento de que logrará el triunfo para darle legitimidad a su régi­men. En nuestra opinión esta política es equivocada. Con todo, es muy probable que los comicios signifiquen un retroceso para la oposición con el triunfo de Chávez. Sin embargo, las fuerzas reaccionarias no aceptaran este resultado y la victoria de Chávez será calificada de fraude, preparando un nuevo intento para derrocarlo. En lugar de admitir los resultados hubiese sido mejor fortalecer las organizaciones sociales y construir concejos de trabajadores elegi­dos para unirse a nivel local, en la base de las ciu­dades, a nivel regional y nacional para salir a la ofen­siva. Junto con los soldados de base del ejército organizados en comités para unirse con las milicias de trabajadores y tomar los pasos necesarios para llevar la revolución a cabo derrocando al capitalismo, (ver análisis completo del CIT en «Venezuela, un deci­sivo giro en la crisis» 10/6/04).

 

Desgraciadamente, Chávez ha repetido el mismo error -cometido tras el intento de golpe- de tranquil­izar a las fuerzas reaccionarias. En esta ocasión, Woods ha tenido el coraje de reconocer: «Pensamos que esto es un error.» (Venezuela: Masas Bolivarianas enojadas con la decisión del referéndum, 04/6/04). En «Tesis sobre la revolución y contrarrevolución en Venezuela, Parte Dos», escritas el 20 de mayo del 2004, Woods tardíamente critica el papel de Chávez durante el golpe. Escribiendo: «después del primer intento de golpe, Chávez intento ser conciliatorio con los reaccionarios. El trato de negociar con estos e incluso reintegro a los antiguos directores de PDVSA. Ellos lo recompensaron organizando el paro patronal…» Quizás a Woods, luego de su reciente opinión crítica hacia Chávez le gustaría también revisar el contenido de un anterior planteamiento suyo: «Chávez ha tomado en cuenta la necesidad de que la revolución debe dar un salto cualitativo?»

 

Nos dice que «Hay muchas cosas que indican que Chávez esta preparando un giro pronunciado a la izquierda» (Encuentros con Hugo Chávez) que es ciertamente una posibilidad en la crisis que se esta desarrollando. Sin embargo, los problemas que surgen de esta posibilidad, Woods los deja suspendidos en el aire. Un movimiento a la izquierda seria realiza­do por Chávez mediante la combinación de una masiva presión desde abajo con el posible intento de derrocar su gobierno. Pero si tal giro a la izquierda no fuera lo suficiente para derrocar al capitalismo, de todas formas agudizaría mucho más las actuales con­tradicciones. Despertando la ira del imperialismo y proponiendo de manera cada vez más dramática la necesidad imperiosa de completar la revolución socialista.

 

Woods se refiere a un reciente discurso en que Chávez plantea ambiguamente la necesidad de romper con «el esquema de capitalismo que existe en el país… y la necesidad de democratizar la economía en orden a transformar el modelo socioeconómico…» No queda claro si Chávez apoya la rup­tura con el capitalismo o simplemente cambiar el actual «esquema» por un «sistema más humano» dentro de la estructura capitalista. Pero lo que sí queda claro es que todavía no hay una indicación de cuál será el programa utilizado.

 

Capítulo 7: El armamento de las masas

Woods cita el llamado de Chávez a «Un armamento general del pueblo a través de las fuerzas de reserva y del ejército, para garantizar el cumplimiento de nuestra misión histórica para que la revolución no sea traicionada» (Correo de Caracas, abril del 2004. Énfasis en el original). Chávez argumento que «Cada pescador, estudiante, cada miembro del pueblo, deberá aprender a usar un rifle, porque este es el concepto de pueblo armado junto con las Fuerzas Armadas nacionales para defender la sagrada tierra de Venezuela».

 

Esta cuestión es crucial en la actual coyuntura en Venezuela. Como todos los otros problemas que tienen que ver con la revolución y la contrarrevolución, estos no pueden quedar solo en una declaración general, es necesario tomar acciones concretas desde ya. Estas declaraciones aparente­mente suenan muy revolucionarias pero necesitan un análisis mas acabado. Tienen algunos rasgos carac­terísticos que los marxistas han analizado caracteri­zado en dirigentes «centristas» del pasado. El centrismo utiliza un lenguaje marxista y revolucionario pero actuando de la misma forma en que lo hacen los reformistas. Es vago e impreciso y generalmente car­ente de demandas claras y concretas, sobre todo en acciones. Por otro lado el surgimiento de poderosos partidos centristas también refleja el intento al interi­or de sus filas de abrazar las genuinas ideas del marxismo.

 

Los líderes centristas, generalmente utilizan un lenguaje revolucionario como forma para evitar acciones independientes de la clase trabajadora. A pesar de las frases revolucionarias, los dirigentes centristas del pasado, al verse enfrentados a situa­ciones criticas en el proceso revolucionario, actuaron como los reformistas y vacilaron. Esto llevo a conse­cuencias desastrosas para la revolución. Este fue el caso de Serrati durante la revolución Italiana de 1920 y Andrés Nin, dirigente del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) en la Guerra Civil Española en 1936-37. Figuras como Nin o Serrati estaban mucho más a la izquierda que Chávez y defendían abierta­mente el marxismo y el socialismo.

 

Queda ver si realmente Chávez procede a armar a la clase obrera y a la población en general. En base a la información disponible, no existe ninguna señal de que esto se haya emprendido. No es suficiente que solo sea planteado en un discurso.

 

En Chile, antes del golpe de 1973, las masas exigían armas para defender la revolución. 500 mil personas marcharon frente al Palacio Presidencial pidiendo armas. Los dirigentes del movimiento reiteradamente declararon que estaban obteniéndose armas, que las tenían y que serian distribuidas «cuando fuera el momento». Un pequeño sector de activistas tenía armas y en algunas fábricas se habían establecido grupos de defensa. Sin embargo esto no fue sufi­ciente, cuando llega el momento decisivo la clase trabajadora estaba desarmada y quedo a la defensiva.

 

Cuando la reacción amenazo, en Barcelona en 1936, la clase obrera fue a la ofensiva. Los cuarteles del ejército fueron atacados y la clase obrera toma el control de la ciudad, derrotando a la reacción. La reacción triunfa más adelante debido a las nefastas políticas del Partido Socialista (PSOE), el Partido Comunista (PC) y los errores del POUM.

 

En Chile en 1973, en lugar de ir a la ofensiva y mar­char sobre el Palacio Presidencial de La Moneda para enfrentarse a la contra revolución, los traba­jadores, siguiendo el consejo de sus dirigentes, fueron a las fabricas -«Las fortalezas de la revolu­ción»- solo para ser asesinados por el ejército golpista. Allende preparo la soga para su propio cuello cuando firmo el pacto constitucional con los par­tidos burgueses, que entre otros puntos, limitaban su intervención en las Fuerzas Armadas. En Concepción un grupo de soldados del ejército y la marina fue delatado. Ellos habían presentado ante Allende un plan que contemplaba sacar la flota al océano para prevenir el golpe. Luego estos marinos y soldados fueron arrestados y torturados por sus intentos de prevenir el golpe que luego se llevó a cabo el 11 de septiembre de 1973.

 

El discurso de Chávez citado por Woods es suma­mente vago. Es Chávez quien dicta que las fuerzas de reserva y el ejército distribuyan las armas a la clase trabajadora y él quien de hecho dice que la movi­lización de las Reservas será la base de armamento de la población, es decir, ¿la movilización de la actual maquinaria estatal? No queda para nada claro si Chávez esta llamando a establecer una milicia obrera o solo habla del vago concepto de «pueblo armado.»

 

La sección en Venezuela de TMI -Corriente Marxista Revolucionaria- CMR fue una fusión entre «El Topo Obrero» y «El Militante», tiene un periódico llamado «El Topo Obrero» que publicó un número de su per­iódico donde en su portada principal incluía la imagen de Chávez con una frase de este que llenaba la pagina. Resaltando vagas frases centristas que los dirigentes Chilenos utilizaban treinta años atrás: «Cada pescador, cada estudiante, cada persona debe aprende a usar un rifle porque este es concep­to de pueblo en armas.»

 

En Chile el movimiento fue más avanzado en el «con­cepto». Fueron organizados los «Cordones Industriales» (comités de delegados elegidos de fábrica que se unían en distritos y en la base de la cuidad), grupos de defensa que en algunos pueblos realizaron rústicos entrenamientos militares. Sin embargo esto no fue bastante, era necesario que la clase trabajadora estableciera su propia milicia bajo un sistema democrático donde los trabajadores fuer­an elegidos, para formar estos comités o «cordones» (en el caso de Chile.) Las armas podían haberse obtenido haciendo un llamado a la base del ejército, de la marina y de la fuerza aérea. El armamento de la clase trabajadora representa una fase importante en la revolución y es de crucial importancia cuando la situación lo exige, pero sin programa correcto para llevar a cabo la revolución socialista, incluso esto no bastara para asegurar el triunfo de la clase traba­jadora.

 

El «concepto» de un pueblo armado necesita trans­formarse en acciones concretas y no solo a nivel de frases. No hay que olvidar, como se dijo antes, que Chávez prometió que la reacción no haría con él lo que hizo con Salvador Allende. Es solo gracias a la intervención de la clase trabajadora contra los inten­tos de la reacción que esto todavía no haya sucedido.

 

Este problema no solamente un detalle en la actual fase de la revolución Venezolana. ¿Qué significa actualmente el «concepto de pueblo armado?» ¿Qué esta realmente haciendo Chávez para armara a las masas? Es necesario ayudar a que las organiza­ciones comunitarias, los sindicatos de la UNT con­struyan consejos o comités obreros, donde estén representados los trabajadores, eligiendo delegados en todos los lugares de trabajo, en las unidades de soldados de base del ejercito, en las universidades, en los barrios, con el objetivo de establecer sus destacamentos armados. Atrayendo a los sectores del ejercito que apoyan el movimiento, pero bajo la dirección de la clase trabajadora. Exigiendo que los comités de soldados deben distribuir armas a las organizaciones de los trabajadores y deben arrestar a los oficiales que estén completando y apoyen a la contrarrevolución.

Chávez no ha dado ninguna señal de cómo fun­cionaría la estructura del «concepto de pueblo armado» ni cómo será dirigida. Una milicia obrera debe estar bajo el control y responsabilidad de la organización de la clase trabajadora, la que debe ser elegi­da democráticamente. Sin esta garantía, cualquier grupo armado desarrollara tendencias a actuar de un modo arbitrario, elitista y con métodos autoritarios. Este es un particular peligro si grandes sectores de estas fuerzas son arrastrados desde el aparato militar como es posible en el caso en Venezuela.

 

Además existe otro peligroso método que Chávez ha utilizado. Durante los sucesos del intento de golpe en abril del 2002, cuando las masas salieron a las calles para defender a Chávez, luego fueron enviadas a sus casas. El lock out o paro empresarial fue quebrado por las masas que nuevamente salieron a la calle con una acción independiente. Sin embargo, tras esta segunda derrota de la reacción por parte de las masas, no se tomaron las medidas necesarias para llevar la revolución adelante para derrocar al capital­ismo. Luego, la amenaza de grupos paramilitares fue respondida por multitudinarias manifestaciones y el apoyo a las declaraciones de armar al pueblo sin que aún se haya iniciado esta tarea. Hoy, habiendo acep­tado el referéndum, Chávez está en una campaña para movilizar a las masas para derrotar a la reacción con el voto.

 

El movimiento de masas no puede encenderse una y otra vez ante cualquier fase crítica en que la reacción amenace. Las masas han continuado respondiendo decididamente en cada batalla. Sin embargo, no se puede convocar a una acción para luego pedirles que retornen a sus casas. Sin un programa claro y una perspectiva para hacer la revolución y derrocar el capitalismo, el movimiento en el futuro se agotara e incluso desmoralizara. Mientras más tiempo se tarde en dar un paso decidido, mayor será el tiempo para que las fuerzas de la reacción se re-agrupen y movil­icen sus fuerzas.

 

La ausencia de un programa y una perspectiva para llevar a cabo la revolución decididamente también está presentando otro peligro. No se esta denuncian­do ante la clase trabajadora y a las masas del resto de Latinoamérica el rol de la reacción en Venezuela, del imperialismo y las clases gobernantes del conti­nente que conspiran para derrocar a Chávez. Denunciar el rol que juega el imperialismo y las clases gobernantes de Latinoamérica para derrotar la revolución en Venezuela es una necesidad urgente. Estas fuerzas reaccionarias no podrán ser derrotadas exclusivamente por la acción las masas de Venezuela.

 

Woods nos dice que Chávez está levantando un canal de TV para transmitir al resto del continente. Esto es bienvenido pero francamente es insuficiente. Es necesario construir puentes directos con la clase trabajadora de los países de Latinoamérica, con el fin de explicarles un programa claro y los pasos que la revolución tomara para derrocar al capitalismo y establecer un gobierno socialista democrático. El régimen de Chávez no está dando los pasos que apunte a establecer el puente directo con la clase tra­bajadora en otros países y levantar una campaña de solidaridad internacional de los trabajadores.

 

Estos y otros peligros aparecen como un libro cerra­do para Woods. Pareciera que se ha enamorado de los sectores radicales del ejército y de Chávez en par­ticular, tanto que no considera necesario tratar estos «detalles.»

 

Como el propio Woods lo plantea en algunos puntos, el armamento de la clase trabajadora no garantiza una victoria para la revolución. La clase trabajadora en España estaba armada y aun así las fuerzas fascis­tas de Franco salieron victoriosas en la guerra civil. Esto se debió al papel traidor jugado por el PCE, el PSOE y también debido a los errores del POUM lid-erado por Andrés Nin. Este partido centrista que for­malmente adhería a la ideología marxista, cuyo líder -Nin- había discutido con Trotsky, quien en alguna lo apoya en dirigir una heroica lucha contra los pésimos métodos e ideas del Estalinismo. Nin utilizaba el mismo lenguaje revolucionario.

 

Sin embargo en el momento decisivo, termino unién­dose al «frente popular», coalición de gobierno que incluyo a los partidos capitalistas de Cataluña. En consecuencia, el POUM y su líder Andrés Nin tam­bién tuvieron una importante responsabilidad en llevar a la clase trabajadora española a la derrota, debido a las políticas y métodos incorrectos que defendían. Sin embargo, a pesar de la honestidad de Nin, Trotsky critico sus errores y malos métodos abierta y explícitamente. No llego a desenmascararlo y solo ofreció sus concejos, pero siempre defendió la necesidad de construir un partido genuinamente rev­olucionario y luchar por adoptar en los hechos y en la acción un programa socialista revolucionario.

 

No ha sido solamente Chávez quien se ha referido con conceptos vagos, en lugar de un programa pre­ciso para la revolución. Tras la fusión de los dos gru­pos que forman CMR, la sección Venezolana de TMI, en la declaración fundacional se plantea: «Los marxistas han explicado desde el principio que la única manera para defender el proceso revolucionario es no negociar con los capitalistas (como ha menudo lo ha hecho el gobierno de Chávez), sino que profun­dizando la revolución a través de medidas socialis­tas… Esto puede resumirse en la necesidad de pro­fundizar la revolución y avanzar hacia el socialismo…»

 

 

Ellos concluyen en su declaración: «Debemos pro­fundizar la revolución a través de la lucha por las demandas y los derechos democráticos de los traba­jadores y del pueblo, avanzando hacia el socialismo.» (Unificación de las corrientes revolucionarias El Topo Obrero y El Militante 06/1/04)

 

¿Qué significa profundizar la revolución y avanzar al socialismo? Esta formulación tan vaga puede inter­pretarse de muchas maneras. Es la misma termi­nología utilizada en el pasado por el Estalinismo para justificar la teoría de las «dos etapas», alcanzando el socialismo mediante pasos graduales, para primero construir la «democracia» y solo después avanzar al socialismo paso a paso. Esta política siempre ha sido catastrófica para la clase trabajadora. Todos los marxistas apoyan la lucha por los derechos democráticos de la clase trabajadora. Pero para con­quistar y terminar con la pobreza y la explotación sufrida bajo el capitalismo, esta lucha necesita lig­arse con un programa para romper con el capitalis­mo y el establecimiento de una democracia obrera.

 

Capítulo 8: La necesidad por un claro programa socialista

 

¿Pero cómo El Topo Obrero aconseja a la clase tra­bajadora «avanzar» al socialismo? Nos presentan una ensalada de demandas y pasos a ser tomados, algunos de estos dicen: «Se debe nacionalizar la banca y al sector financiero bajo control social, la nacionalización bajo control obrero de la industria privada y la industria del petróleo bajo el control y la administración de los trabajadores.» ¿Qué quiere decir «control social»? ¿Es decir, toda la sociedad? ¿Por qué la diferencia entre cómo debe tomarse la industria y como los bancos? ¿Por qué PDVSA debe tomarse en base al control y administración de los trabajadores y la industria solo bajo el control?

 

El CIT ha defendido concretamente en su material la nacionalización de los sectores decisivos de la economía y de la banca, tomados en base al control y la administración democrática de los trabajadores. En cuanto a la crucial compañía de petróleo (PDVSA) que ya esta nacionalizada, se necesita realizar una limpieza cambiar su dirección. Importantes elemen­tos de lo que tiene que ver con funcionamiento diario de la compañía ya esta en manos de los traba­jadores. Esto debe fortalecerse tomando el control y la necesidad de establecer una administración democrática de la Compañía por parte de los traba­jadores. La plana ejecutiva de PDVSA debe estar compuesta por representantes de trabajadores de la industria, trabajadores del estado y de representantes de todas las ramas de la clase trabajadora. La elección de estos representantes debe estar sujeta a inmediata revocabilidad y no recibir más del salario promedio de un trabajador calificado. (Ver «Venezuela, en el ojo de la tormenta» y otros artícu­los, Febrero del 2000).

 

Otra importante demanda es la Nacionalización de los medios de comunicación pro-golpistas bajo el control y la dirección democrática de los traba­jadores. Existe una verdadera dictadura virtual en los medios de comunicación en Venezuela, que en su mayoría están en manos de los reaccionarios que no han dudado en usarlos como un arma contra la rev­olución. Las cuatro principales cadenas de Televisión están en propiedad de importantes hombres de negocios que apoyan a la oposición. Ellos donaron cerca de 2 millones de dólares en publicidad gratuita para apoyar el Paro patronal. Lamentablemente, en lugar de tomar firmes medidas contra estos «cuatro jinetes del Apocalipsis» como Chávez ha llamado a los magnates de la prensa, el gobierno solo ha inten­tado imponer algunas regulaciones para controlar las campañas en los medios de comunicación. También está planeando entregar recursos para canales estatales.

 

Estas medidas han tenido un escaso efecto. Algunas de las propuestas gubernamentales para regular la propaganda le han servido incluso a la oposición y potencialmente es antidemocrático ya que también puede ser utilizado contra quienes critican al régimen desde la izquierda. ¡Una de las propuestas incluso habla de «otorgar un trato respetuoso a los oficiales de gobierno!» Una propuesta mejor y más democráti­ca seria nacionalizar la prensa y la Televisión bajo el control y dirección democrática de la clase traba­jadora y asignar los recursos y facilidades en base al apoyo recibido por cada partido o grupo político.

 

Capítulo 9: Analogías con la Revolución Portuguesa

 

Woods, al parecer es un poco renuente a dirigir una crítica a las fuerzas militares de izquierda que han cometido errores. En el análisis «Los marxistas y la Revolución Venezolana», realiza un paralelo directo entre Venezuela y los magníficos sucesos de la Revolución Portuguesa en 1974-75.

 

Polemizando con anónimas sectas, Woods sostiene que «nosotros no tenemos nada que hacer con los funcionarios militares». La aproximación a este prob­lema y al ejército en general es particularmente importante en Venezuela. El rol jugado por sectores radicales de izquierda al interior del ejército ha sido crítico en Venezuela. El populismo radical tiene una fuerte tradición en las fuerzas armadas de algunos países Latinoamericanos -incluyendo Venezuela, Perú y otros- que el CIT ha comentado en sus análi­sis de los eventos en Venezuela y en otros materiales.

 

Si existen grupos que dicen que nosotros no ten­emos nada que hacer con esta fuerza, obviamente están equivocados. Los sectores del ejército, espe­cialmente los soldados de bajo rango, incluyendo a la oficialidad, pueden y deben jugar un papel impor­tante. La podrida y decadente burguesía en algunos países históricamente ha obligado a sectores del ejército a rebelarse y emprender acciones contra el capitalismo. Algunos pueden ser ganados para las ideas socialistas y para apoyar a la clase trabajadora.

 

Sin embargo, esto no significa que los socialistas rev­olucionarios deban silenciar los errores y las debili­dades de estas fuerzas. Esto increíblemente es lo que hace Woods con relación a la revolución Portuguesa. Primero, hace una comparación con Venezuela, simplemente ignorando las diferencias cruciales en la conciencia socialista donde en Portugal la revolución entra derrotando rápidamente al capitalismo. Woods procede a dejar de lado cualquier error o métodos incorrectos usados por el izquierdista Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) en Portugal.

 

Citando un documento escrito por Ted Grant en 1975 de la Revolución Portuguesa. En una parte él relata los sucesos del 11 de marzo de 1975, cuando militares reaccionarios intentaron un golpe. Los tra­bajadores se tomaron las calles, el ejército se rebeló contra el intento de golpe, desintegrándose. Grant correctamente dice que bajo esta situación ni un solo regimiento estaba en condiciones de actuar en favor de la contrarrevolución.

 

Woods concluye entonces que: «…las mismas líneas se pudieron aplicar exactamente dos años atrás en Venezuela… Uno solo tiene que cambiar los nom­bres.» Esto no es exacto en torno a Venezuela. A pesar de que el regimiento de paracaidistas se haya rebelado como luego lo hizo contra el golpe la guardia de palacio, en el resto de las fuerzas armadas permaneció incierta y muchos regimientos solo se declararon contrarios al golpe una vez que este había sido derrotado.

 

Pero más importante fue lo que aconteció luego de los intentos de golpe en Portugal y en Venezuela. En Portugal la revolución adquirió un masivo impulso y tomo un enorme giro a la izquierda. El intento de golpe del 11 de marzo fue seguido inmediatamente por la ocupación de las fábricas, los puertos y los bancos, por parte de los trabajadores, así como la ocupación de la tierra por parte de los campesinos. En tres días todos los bancos y las compañías de seguros estaban nacionalizados, lo que significó que el 80% de la industria y la mayor parte de la tierra estaba en manos del estado.

 

El 4 de abril, el radical movimiento de oficiales -MFA-emitió una declaración en que describía la revolución como «una transición al socialismo.» Toda la sociedad Portuguesa estaba bajo un fermento rev­olucionario y abrazo la idea de una revolución social­ista. El periódico The Times, titulo su editorial de la siguiente manera: «El capitalismo ha muerto en Portugal.» Casi sucede. Pero debido a que la revolu­ción no fue completada, la clase capitalista pudo retornar y recobrar su control sobre la sociedad. A través de la mediación del Partido Socialista (que asesorado por el Partido Socialdemócrata Alemán -PSD- canalizo la intervención de la CÍA) fue posible hacer respirar al cadáver del capitalismo Portugués. La desnacionalización fue realizada al cabo de unos años y el Partido Socialista se transformó en uno de los principales partidos del capitalismo en Portugal.

 

Como explicamos anteriormente, los sucesos que siguieron en Venezuela tras el intento de golpe están muy lejos de lo que se llegó en Portugal. Tras la der­rota del golpe, Chávez inmediatamente trato de llegar a acuerdos con el capitalismo. No fue llevada a cabo ninguna nacionalización y solo fue realizada una limpieza muy limitada al interior del ejército y de PDVSA. Incluso Chávez recientemente llegó a establecer algunos tratados comerciales con com­pañías multinacionales de la industria petrolera.

 

Los Marxistas están optimistas y seguros en el desar­rollo de la revolución socialista. Vemos entusiasta­mente la lucha de la clase trabajadora en Venezuela y tenemos un acercamiento positivo a los sucesos revolucionarios que allí se desarrollan. Pero no es el deber de los socialistas revolucionarios exagerar o sobredimensionar los eventos que han tenido lugar hasta ahora. Este método no sirve para fortalecer la revolución y no le permite a la clase trabajadora sacar las conclusiones necesarias.

 

Woods se muestra muy renuente a criticar al MFA y su rol en Portugal. Él dice que «esto no era una cuestión de confianza… es de una categoría moral y no científica. Lo que es decisivo no es el carácter moral de los líderes sino el programa sus políticas. Muchos de los Oficiales en Portugal eran hombres decididos y honestos que sinceramente estaban con las masas. Muchos incluso quisieron hacer una transformación social profunda en Portugal, pero no supieron como llevarla a cabo.»

 

Estamos de acuerdo, pero no podríamos decir lo mismo sobre Allende, Andrés Nin, el Che Guevara y muchos otros? No tenemos una medida para medir la sinceridad de los individuos. Todo lo que podemos hacer es poner a prueba el programa, las ideas y las acciones defendidas por estos individuos y grupos, y si creemos que sus ideas y métodos son incorrectos, es deber de los Marxistas decir porqué.

 

Woods continua: «La verdadera responsabilidad del fracaso de la revolución Portuguesa no esta en los sectores del ala izquierda del ejército, sino en los líd­eres reformistas de los Partidos Comunistas y Socialistas que juntos arruinaron la revolución. De paso, debemos agregar que las sectas seudo marxistas y ultra-izquierdistas jugaron un papel lamenta­ble…»

 

Así que todos somos responsables, excepto los ofi­ciales izquierdistas. El papel jugado por las fuerzas mencionadas por Woods varió. Los dirigentes del Partido Comunista y del Partido Socialista cierta­mente fueron responsables de que en el futuro el capitalismo pudiera recobrar el control de la sociedad Portuguesa. La contrarrevolución fue lleva­da a cabo a través del Partido Socialista. Durante la Guerra Civil española el Partido Socialista (PSOE) y el Partido Comunista (PCE) también jugaron papeles lamentables. Sin embargo, ¿esto significa que la crit­ica de Trotsky fuera menos severa para el POUM?

 

Woods no especifica a que sector de «izquierda» del MFA se refiere. Esta organización no era homogénea y se dividió en diferentes tendencias. El ala «modera­da» del MFA, alrededor de individuos como Meló Antunes colabora con el PS en las tareas de frenar la revolución. Sin embargo, los «izquierdistas», precisa­mente por no saber que hacer, cometieron una serie de errores e Intentaron imponer su posición sin una base organizada en la clase trabajadora. Esto permi­tió al Partido Socialista y a otros presentarse como los defensores de la democracia contra los «anti­democráticos oficiales del ejército.»

 

Intentar encubrir estos errores también fueron un fac­tor importante que llevo a la derrota de la revolución y no para beneficiar al movimiento de los trabajadores. Ciertamente Woods no lo hace mejor ofreciendo «con­cejos correctos» a Chávez. La tremenda derrota de la revolución Portuguesa que casi derroco al capitalis­mo, refleja la necesidad crucial de un partido socialista revolucionario. Tal partido, que utilice las experiencias históricas a nivel internacional de la clase trabajadora, puede proporcionar la dirección necesaria para ayu­dar a la clase trabajadora a tomar los pasos que se necesitan dar para derrocar al capitalismo y establecer un gobierno genuino de democracia de la clase traba­jadora, que controle concierte y democráticamente la sociedad, tomando las medidas necesarias para comenzar a construir el socialismo.

 

El problema de ganar a los oficiales de bajo rango y a los soldados al lado de la revolución es importante en todas las revoluciones. En algunos países Latinoamericanos como Venezuela, donde existe una fuerte tradición de tendencias populistas de izquier­da en el ejército, esta cuestión es aún más impor­tante. El problema de romper el aparato estatal en cierta fase de la revolución asume una importancia crítica. El movimiento obrero necesita un programa y tomar iniciativas concretas apuntadas a romper el aparato del estado en líneas de clase.

Capítulo 10: «Los civiles entraran de esta manera…»

 

La revolución socialista requiere de la dirección y par­ticipación consciente de la clase trabajadora. La clase trabajadora, debido a su conciencia colectiva y su cohesión como clase, es la única clase capaz de encabezar el movimiento de los oprimidos para derrocar al capitalismo y poner las bases para la con­strucción de una nueva sociedad socialista. Puede ganarse a las fuerzas armadas y principalmente a la base del ejército para cumplir un importante papel en la lucha.

 

Sin embargo, sin la garantía democrática de la clase trabajadora, estos sectores del ejército, que en deter­minado momento se encontraran jugando un papel principal en la lucha, pueden desarrollar tendencias burocráticas hacia el «dirigismo». Sin una compren­sión clara del rol de la clase trabajadora en la revolu­ción y de su garantía de control democrático, incluso una mayoría «honesta» y bien intencionada del ejérci­to puede desarrollar tales tendencias e intentar imponer su dirección sobre la clase trabajadora. Similares características también han podido verse en las organizaciones guerrilleras de izquierda en el mundo neocolonial.

 

A pesar de contar con heroicos luchadores en sus filas, al no tener una comprensión del rol principal de la clase trabajadora, solo se convierten en «substitu­tos» del movimiento. El papel de las masas según ellos es de apoyar a las fuerzas de la guerrilla y no liderar concientemente el movimiento. Por miedo a perder el control, temen a las iniciativas y acciones independientes de la clase trabajadora.

 

En el pasado Chávez también ha dejado claro esta mirada. El escritor británico, Richard Gott -entusiasta partidario de Chávez- en su biografía «En la sombra del Libertador», revela una reunión que tuvo lugar antes del fallido golpe de sectores militares de izquierda en 1992, encabezado por Chávez, contra el corrupto régimen derechista que en ese momento estaba en el poder.

 

Los participantes en dicha reunión plantearon el problema de la huelga general y la necesidad de que la «sociedad civil» jugara un papel activo en el movimiento revolucionario. Gott relata: «Esto fue exactamente lo que Chávez no quiso…

 

Absolutamente no»! Chávez no quería que los civiles participaran como fuerza decisiva. Él quería que la sociedad civil aplaudiera pero que no participara lo que es bastante diferente. Durante la reunión tuvo lugar una fuerte discusión, tanto que Chávez intervino concluyendo bruscamente: «Los civiles entraran de esta manera…» (Pág. 64/65) Probablemente Chávez ha cambiado de opinión desde entonces, pero el problema todavía permanece sin clarificarse y se presentara durante el curso de la confrontación entre la revolución y la contrarrevolución.

 

Woods no realiza ningún esfuerzo por explorar estas cuestiones que los socialistas revolucionarios necesi­tan tener claro cuando pretenden constituirse en un elemento importante en el levantamiento que tiene lugar en Venezuela. Posiblemente su reticencia a lev­antar alguna crítica hacia el rol jugado por los mil­itares izquierdistas en la revolución de Portugal se debe a que le complica en su intención de aconsejar a sus colegas de Venezuela. Si entra en el tema de los errores del MFA, entonces esto lo llevara directa­mente a tocar el papel y los métodos de los militares radicales en Venezuela, lo que probablemente sig­nifique el fin de sus largos encuentros con Chávez.

 

Capítulo 11: Las organizaciones tradicionales y los sindicatos

 

La revolución y contrarrevolución pone a prueba todas las ideas, métodos, estrategia y tácticas de los marxistas. Uno de los rasgos qué distinguen al grupo de Woods/Grant es su actitud hacia los anteriores partidos tradicionales de la clase trabajadora. El CIT reconoció el cambio cualitativo que tuvo lugar en estas organizaciones en la mayoría de los países luego del derrumbe de los estados Estalinistas. De ser partidos con una dirección burguesa reformista pero con una base obrera y a los cuales los traba­jadores consideraban como «su partido», estos se han transformado en partidos completamente bur­gueses. El CIT, junto con levantar nuestros propios partidos socialistas revolucionarios, también ha defendido y participado en campañas para el establecimiento de nuevos partidos de trabajadores de masas. La organización de Woods/Grant ha rec­hazado este análisis, negándose a reconocer los cambios cualitativos que han tenido lugar en estos partidos, encerrándose en un periodo histórico pasa­do. Por consiguiente ellos todavía defienden un apoyo crítico a estos partidos obrero-burgueses como el Partido Laborista Británico de Blair. Participando en este partido y otros partidos simi­lares. TMI indudablemente nos dirá que los Marxistas de Chile todavía deberían estar dentro del Partido Socialista, sostén del gobierno de Lagos, que es totalmente antagonista al de Chávez.

 

 

Con relación a Venezuela TMI parece haber entrado en una gran contradicción de cara a este problema. De manera bizarra, Woods concluye en «Los marxis­tas y la revolución Venezolana» con una cita de Ted Grand en torno a las organizaciones tradicionales: «Desde el interior de sus filas, de entre los luchadores de la clase obrera, vendrán las fuerzas del Marxismo-leninismo. Fuera de las organizaciones de masas nada sólido y duradero será creado.» ¿Cómo se aplica esto en Venezuela? ¿A qué partidos u organizaciones se refiere? ¿Qué quiere decir esto concretamente en Venezuela?

 

En su más reciente material, donde Woods trata acer­ca de la cuestión sindical en Venezuela, este omite este punto y parece haber dado vuelta la página en su «ley histórica» relacionada con las organizaciones de masas. En Venezuela se da una situación muy par­ticular en los sindicatos. La CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela) es la confederación tradicional de los sindicatos. Sin embargo, represen­ta a una minoría de la clase trabajadora y en particu­lar al sector más privilegiado de esta. La cúpula de esta organización está compuesta por un grupo de personajes corruptos y gangsteriles totalmente alia­dos a la vieja élite política.

 

Woods simplemente ignora una «ley histórica» de su propia organización al tratar el tema de la CTV. Él defiende correctamente en «Tesis sobre la revolución y contrarrevolución en Venezuela -Parte Uno: «Un papel particularmente pernicioso están jugando los llamados líderes sindicales de la CTV. Estos corrup­tos y degenerados lugartenientes del capital han ven­dido hace rato su alma a los patrones y a la CÍA. Ellos han renunciado a cualquier derecho a ser considera­dos una parte legitima del movimiento obrero.» (¿Por qué no se aplica lo mismo a Blair en bretaña o a Schroeder en Alemania?) Woods continua, defendi­endo la construcción de la federación sindical Bolivariana -UNT- y una campaña para ganar a los trabajadores que quieran romper con la CTV.

 

Esto ilustra los métodos políticos deshonestos de esta organización. Que hace Woods en este caso, de hecho colocándose de un lado, pero sin ninguna explicación cuando sus equivocados análisis chocan con la realidad que existe en el terreno.

 

Por supuesto que todos los Marxistas pueden come­ter errores. Pero si un análisis se demuestra incor­recto, no se aplica y necesita ser cambiado o enmen­dado para luego explicarlo honesta y abiertamente. No se puede improvisar con las perspectivas de una situación sin pensar que nadie notara el error. No es la primera vez que TMI ha utilizado un método deshonesto. En Italia, cuando se formó el PRC a prin­cipios de los noventa -cuando hubo un quiebre en la dirección del renombrado Partido Comunista, PSD-en oposición a la opinión mayoritaria del CIT en ese momento, Woods y sus partidarios ignoraron este quiebre, anunciando que el PRC no tendría ningún futuro. Defendiendo que los marxistas debían per­manecer en el PDS. Sin embargo cuando los eventos no encajaron con su esquema, ellos cambiaron sus tácticas sin ninguna explicación y se unieron al PRC.

 

Capítulo 12: La solidaridad internacional y el oportunismo

El oportunismo de TMI en Venezuela ha sido evi­dente y se ve reflejado en la campaña de solidaridad que han lanzado; «Manos fuera de Venezuela». Obviamente ningún socialista podría oponerse a apo­yar y organizar campañas internacionales en solidari­dad con la clase trabajadora venezolana y contra la reacción. El CIT frecuentemente ha emprendido campañas como esta. Actualmente estamos levan­tando una campaña de solidaridad con Nigeria lla­mada, Derechos Democráticos para los Trabajadores Nigerianos. En 1970 durante la dictadura de Franco en España, organizamos la Campaña Jóvenes por el Socialismo. Durante los años ochenta organizamos la campaña en Defensa de un Chile Socialista. En todas estas campañas hemos levantado la necesidad de la solidaridad internacional y por la acción independi­ente de la clase trabajadora.

 

En la campaña «Manos fuera de Venezuela» no han defendido ni la necesidad de una acción independi­ente de la clase trabajadora ni el socialismo. En la declaración fundacional de la campaña hablan de «una intervención injustificada en el proceso democrático… del imperialismo norteamericano! ¿Injustificado desde cual punto de vista? Desde el punto de vista de la clase dominante, la intervención, está totalmente garantizada.

 

Dicen que «El gobierno de Estados Unidos no tiene derecho moral para darle al pueblo y al gob­ierno Venezolano lecciones de democracia»(énfasis nuestro).

 

Woods con respecto a Portugal y esta confianza en algunos sectores del ejército, dice que «es una cate­goría moral y no una científica». Ciertamente es bas­tante hipócrita por parte del imperialismo hablar de democracia, pero la cuestión moral no es un acercamiento marxista o científico al problema de la inter­vención imperialista norteamericana.

 

En «Encuentros con Hugo Chávez», Woods nos cuenta lo impresionado que estuvo Chávez con la cam­paña y con las firmas recogidas en su apoyo. Algunas pertenecen a dirigentes sindicales de varios países, incluyendo España. Chávez obviamente tiene la impresión que esto indica el extendido apoyo a la revolución en Venezuela y haciéndole un comentario a su secretaria decía; «Yo te dije, estos no solo individ­uos, hay empleados de tienda, secretarios sindicales, dirigentes obreros. Esto es lo que necesitamos.» Es muy bueno que una capa significativa de dirigentes haya firmado el apoyo, pero es un método muy deshonesto el no indicarle a Chávez lo que ellos en realidad representan. Es un muy mal método y exagerara lo que realmente significa este apoyo. ¿Por qué dejar a Chávez con una impresión falsa de lo que realmente representan estas firmas? Chávez, se impresiono especialmente con el saludo de la sec­ción rusa de TMI, Rabochaya Demokratiya, con aproximadamente 10 miembros en toda Rusia y solo uno, en Moscú, pertenece a una dirección sindical. Esto no es suficiente para concluir que los sucesos en Venezuela han inspirado a la clase trabajadora internacional.

 

Este oportunismo de TMI es tomado desde Venezuela y aplicado en otros países. La sección más grande de TMI está en Pakistán y ha utilizado como propaganda la experiencia de Venezuela. Sin embargo, no está siendo usada para sacar las lec­ciones correctas para las tareas de la clase traba­jadora y el campesinado Pakistaní.

 

En una entrevista publicada en el radical periódico Alemán Junge Welt (03/5/04), Manzoor Ahmed, par­lamentario del PPP y miembro del TMI señalo; «Venezuela es un modelo para Pakistán. La tenaci­dad del gobierno de Chávez contra la presión de los contrarrevolucionarios y el gobierno norteamericano anima a las fuerzas revolucionarias en Pakistán». ¿Un modelo a seguir por Pakistán?

 

El continua, y señala que existe un paralelo entre Chávez y el líder del PPP Zulfiqar Ali Bhutto. El gob­ierno populista de Bhutto fue derrocado por un golpe militar en 1977. Manzoor Ahmed procede a citar algo de una declaración de Bhutto momentos antes de su ejecución donde concluía, que habiendo hecho todos los esfuerzos por «una reconciliación opuesta a los intereses sociales» el golpe lo ha empujado a concluir que «…la búsqueda de un camino interme­dio, modus vivendi o compromisos era un sueño utópico. Los contrastes de clase eran irreconcili­ables, y al final una de las clases debía imponerse.»

 

Estas son significativas conclusiones sacadas por Butho antes de su ejecución. Sin embargo, si logro sacar tales conclusiones, fue demasiado tarde. Habiendo surgido con un enorme apoyo y altas expectativas entre las masas de Pakistán, su popular gobierno vacilo entre la aplicación de algunas refor­mas y la represión brutal de trabajadores y campesinos. Bajo su mando, se creo la Fuerza Federal de Seguridad que llego a contar con 30 mil efectivos. Esta fuerza fue utilizada para aplastar las huelgas en Karachi entre 1972-73. Fue bajo su gob­ierno donde muchos líderes obreros fueron encarce­lados por «sucias prácticas laborales», es decir, Huelgas. Entre 1973-75 tuvo lugar una insurrección generalizada en Balochistan donde fueron asesinadas 10.000 personas y cerca de 50.000 fueros exiliados por gobierno de Bhutto.

 

Bhutto era Ministro de exterior cuando en Bangladesh (Pakistán Oriental en ese momento) la Liga Awami gana la mayoría en el unificado parla­mento Pakistaní. El Presidente y General Ya Ya Khan se negó a aceptar los resultados y en 1971 declaro la guerra contra lo que es hoy Bangladesh. Al parecer no solo es el papel de Chávez lo que TMI se niega a explicar al movimiento obrero internacional.

 

Las cuestiones que se plantean en el proceso de revolución y contrarrevolución en Venezuela son cru­ciales para el papel de los socialistas revolucionarios, sobre todo cuando se participa en tales eventos. Existen lecciones importantes relacionadas con la estrategia, tácticas y el programa que debe ser con­cluido por el movimiento la clase trabajadora a lo largo de Latinoamérica e internacionalmente de los eventos en Venezuela. Es de vital importancia reconocer entre el oportunismo, el centrismo y el ultra izquierdismo. Esa es nuestra intención al realizar estos comentarios, como una contribución a la discusión acerca de las tareas que enfrenta la rev­olución Venezolana.

 

 

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