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Chile: Avanza la unidad de los trabajadores en defensa de la indemnización por años de servicio y contra la reforma laboral

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Por Vilma Álvarez y Gustavo Burgos

Fuente: El Porteño

El pasado jueves 31 de Enero, en Santiago,  se reunió un centenar de organizaciones sindicales de base entre las que destacan grandes organizaciones del retail, supermercados, petroleros, universitarios y agrupaciones de trabajadores pertenecientes al Frente Amplio, todas de la CUT.  El objetivo de la reunión fue el definir líneas de acción ante la ofensiva gubernamental-pospuesta para marzo- que comprende desmantelar la jornada de trabajo, la indemnización por años de servicio y la reposición de los grupos negociadores.

En este contexto un punto especial fue la crítica a la conducta servil al empresariado sostenida por las organizaciones amarillas Central Autónoma de Trabajadores (CAT), Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y  Central de Trabajadores de Chile (CTCH).  A ellos dirigieron una “Carta Abierta a la directiva de las centrales CAT, UNT y CTCH” cuyo enlace compartimos aquí.

Estas falsas organizaciones sindicales, que formalmente no alcanzan a representar al 15% del padrón sindical, tienen su origen en las políticas patronales que buscan por medio de estos referentes de papel, dividir al movimiento de los trabajadores. 

Ligados a referentes ultrarreaccionarios como el socialcristianismo o a burócratas sindicales corruptos como Arturo Martínez, se han prestado para dar cobertura a la política comunicacional del Gobierno y de la patronal Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), dando a entender que “el mundo del trabajo” apoya las “modernizaciones”, que son los eufemismos con que pretenden encubrir su traición y la defensa de los intereses  de sus amos empresariales.

Pero la CAT, UNT y CTCH no actúan así simplemente por ser despreciables desclasados. Su conducta obedece a la imperiosa necesidad del régimen de retomar la iniciativa jugando al ataque. En efecto, en medio de la crisis abierta en el régimen, la burguesía busca unificarse atacando a los trabajadores. Piñera, desesperado por su caída en el apoyo dentro de la propia burguesía levanta el fin de las indemnizaciones por años de servicio como la joya de la corona de sus reformas laborales. 

La verdad es que la reposición de los grupos negociadores en el proceso de negociación colectiva y la felxibilización de la jornada –como ya fueron el Estatuto para Estudiantes o el Teletrabajo- son de una importancia limitada para el empresariado. Ello principalmente porque la cuestión de la jornada está resuelto mediante la vía administrativa que confieren las autorizaciones de la Dirección del Trabajo y los grupos negociadores, inciden en el reducido sector de trabajadores que pueden negociar colectivamente.

Pero el fin de las indemnizaciones por años de servicio es un anhelo largamente acariciado por las cúpulas empresariales. De hecho un corto período  –mientras se instalaba el Plan Laboral de Pinochet- fueron suspendidas, pero ni siquiera con las FFAA en el Gobierno, ni con los Campos de Concentración y la CNI secuestrando compañeros a diestra y siniestra, pudieron imponerla. Es así como en 1981 estas quedan reducidas a 11 remuneraciones por año de servicio, norma que rige hasta nuestros días.

La indemnización por años de servicio no es un derecho cualquiera, en nuestro sistema normativo laboral, esa indemnización es la única garantía de estabilidad en el empleo y es el ahorro que todos tenemos para darnos tiempo a buscar trabajo. La indemnización no es simplemente un derecho aislado, es el pilar del derecho laboral individual en que se ampara la inmensa mayoría de los trabajadores en el país.

La indemnización –aunque alcance el mismo monto- no puede ser pagada por un seguro ya que ello significa liberar al empleador de la carga de pagar la indemnización, que es lo único que puede atemperar su capacidad de decisión el despido, atento a la causal de necesidades de la empresa.

De lo que hemos señalado, se desprende que la defensa de la indemnización por años de servicio, es la madre de todas las batallas en el 2019. Aplastar la reforma laboral en curso es una necesidad global de toda la clase trabajadora. Los empresarios como Von Appen,  o Izquierdo, la propia CPC y la SOFOFA y ,en general, el empresariado organizado gremialmente, son los que más han agitado la necesidad de esta reforma porque son quienes necesitan defender su tasa de ganancia atacando sin cuartel a los trabajadores. Esta reivindicación los unifica como clase frente a los explotados.

Del lado de los trabajadores no podemos decir lo mismo, como bien apuntan los compañeros que dirigieron la Carta Abierta, un sector de la burocracia sindical, la amarilla y apatronada, está actuando en traición a los intereses de los trabajadores. Sin embargo, la principal organización de trabajadores, la CUT, ha brillado en este proceso por su ausencia. Con una directiva en la que siguen pesando la Nueva Mayoría –principalmente PC y PS- y conocedores de los planes del piñerismo, nada han hecho más que hacer vagas declaraciones que lo único que revelan son sus buenos modales.

Es el momento, y el deber de todas las organizaciones de trabajadores, de salir a la lucha unitariamente y ganar las calles. Sólo la temida calle podrá torcer el curso de la reforma maldita de Piñera. El Gobierno no le teme al Parlamento, a sus bancadas, a sus comisiones y a sus acusaciones parlamentarias. Tampoco hay elecciones cerca que puedan alterar en lo más mínimo el mapa político. Lo único a lo que teme el empresariado es a la clase trabajadora movilizada.

Luego de la movilización de los portuarios, una pequeña huelga de poco más de 400 compañeros que logró quebrar al gobierno y a la patronal, el escenario que se les presenta a los trabajadores es distinto. 

Debemos sacar las lecciones de esta experiencia. La movilización portuaria dejó tres claras enseñanzas: 1.- La movilización debe ser unitaria e inflexible en sus objetivos centrales; 2.- Las bases deben participar, vía asamblea, de las decisiones que se adopten en la lucha; 3.- Toda lucha obrera debe  buscar la unidad con el resto de los trabajadores. Estas premisas deben estar sobre la mesa para definir un plan de lucha contra las reformas de Piñera.

Echamos de menos en la Carta Abierta un llamado expreso a la movilización. Un llamado que se haga con el debido tiempo y que se unifique a otros reclamos que ya han actuado con independencia como el No+AFP o la próxima Huelga Feminista del 8 de Marzo. Estos movimientos son auténtica expresión de la clase trabajadora y deben servir de apoyo a este reclamo mayor en defensa de la indemnización por años de servicio y contra la Reforma Laboral de Piñera.

Un solo paro, un solo puño, un solo golpe, todos unidos contra los explotadores. La izquierda que se reclama revolucionaria –además- debe ponerse al servicio de esta lucha y al servicio de la unidad. La unidad contra Piñera, una unidad que sólo puede ser de clase, es una premisa necesaria para garantizar la continuidad y el triunfo en la lucha. Así nos lo enseñaron los portuarios y así lo ha demostrado la clase trabajadora durante toda su historia. Nada en las historia se ha logrado dialogando, presentando mociones en el Parlamento o deduciendo acciones en los tribunales de la Justicia burguesa. Estas acciones ayudan, sirven de apoyo, pero en modo alguno pueden reemplazar el insustituible poder de la clase obrera movilizada.

El capitalismo hace rato ya que ha quebrado en todo el mundo y sólo ofrece miseria, guerras, invasiones y esclavitud. Se nos dice que es lo único posible y que una perspectiva de gobierno de trabajadores, auténtico socialismo, es inviable y está superado por la historia. La realidad nos dice lo contrario: el Gobierno de Piñera, el de los tiempos mejores sólo nos ha traído más represión, más cesantía, aumento del costo de la vida y ataque a nuestros derechos. Esto es el capitalismo, no el sueño infantil del esfuerzo individual.

Nos quieren solos, individualizados, porque saben del poder de los trabajadores cuando logran unirse. Nos quieren legalistas, ciudadanos y respetuosos de la institucionalidad porque saben que allí tampoco nada lograremos y temen a las movilizaciones. Porque los que cacarean democracia para Venezuela, callan cuando matan a Catrillanca o cuando poblaciones enteras como en Quintero son sometidos al castigo de las grandes industrias. Los que pontifican de legalidad y moralidad, son los que están dando las órdenes para reprimir a los que luchan y para preservar la impunidad de los genocidas y el saqueo a los trabajadores.

La clase trabajadora debe unirse para luchar y vencer. Ése es nuestro desafío, es el que interpretan los compañeros y organizaciones que suscribieron la Carta Abierta contra las centrales apatronadas CAT, UNT y CTCH. Es el desafío que hoy está planteado en la Huelga Feminista del 8 de Marzo y todas y cada una de las movilizaciones en curso a lo largo de nuestro país. Adelante compañeros, la lucha recién comienza y ella estamos obligados a vencer.

  • Vilma Álvarez es Presidenta Sindicato Jumbo Portal La Dehesa; Directora de la Confederación Coordinadora de Sindicatos del Comercio; militante de Socialismo Revolucionario, CIT.

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