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Boric desata represión sobre la movilización: a enfrentarlo luchando por la libertad de los presos políticos y el quinto retiro de las AFP

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El Porteño
por Gustavo Burgos

¿Qué nos deja la primera quincena de Boric? Choreza. Los zapatos viejos del Presidente, la pelada de Jackson, la maternidad de Izkia Siches y los «outfits» de Camila Vallejos. No mucho más. ¿Se puede sustentar una campaña electoral con esos artificios? Se puede, los muchachos lo han demostrado y sobradamente. Dicho esto, debemos decir que con símbolos y disfraces se ganan efectivamente campañas, pero resulta totalmente imposible gobernar. Aún cuando se cuente con todo el apoyo de los partidos e instituciones del régimen, el apoyo internacional del imperialismo, del FMI, la Iglesia Católica, etc. ni una dictadura militar puede sustentarse a la cabeza del Estado si no es capaz de transmitir que es capaz de hacer lo que se espera de ella. Y Boric que —aunque a estas alturas resulte increíble— llegó a La Moneda con la promesa de conjurar la amenaza fascista, lo único que ha hecho hasta el momento es reproducir cuadro a cuadro la política anti obrera y represiva del propio Piñera.

El frustrado ingreso de Siches a la comunidad de Temucuicui, repelido enérgicamente por los comuneros a quiénes no se consultó la llegada de esta comitiva, fue la primera señal de que el guión de un Gobierno superador de la crisis y de toda división social hacía aguas en su primer movimiento. Disparos al aire y barricadas dejaron al gobiernismo —como única explicación de consuelo— con la manida idea de que esto habría sido un acción de la Derecha. Las comunidades mapuche se encargaron de hacer explícito el repudio a la manipulación de la figura del padre de Camilo Catrillanca y a pesar de la división de las comunidades, resulta indubitado que la acción terminó en un completo fracaso.

La represión sobre la marcha estudiantil del pasado viernes tuvo igualmente características muy especiales. Pretendiendo escenificar un palacio de Gobierno abierto al pueblo y a las movilizaciones, se pauteó con el CONFECH una penosa conferencia de prensa en que los dirigentes estudiantiles —en un servilismo que nos recordó las conferencias de prensa del chupasables Guillermo Medina en La Moneda durante la Dictadura— se reunieron para hacer ver sus reclamos y felicitar al Gobierno. Llegaron tan rápido a La Moneda los dirigentes a dar esa conferencia de prensa que no tuvieron posibilidad de estar en la marcha en la que un Carabinero volvía a balear estudiantes, se gaseó y apaleó como en los peores días. La respuesta gubernamental fue vergonzosa: sin mayores antecedentes que los trascendidos de prensa, el Gobierno procedió a respaldar el accionar policial por tratarse de una cuestión institucional.

En la misma línea, la antigua promesa de «refundar» Carabineros, fue diluyéndose a la idea de reformarla, para terminar finalmente en un cambio de los protocolos y en la mera prohibición de usar los balines que mutilaron a cientos de de personas durante el levantamiento popular de 2019. La guinda de esta torta se la lleva la iniciativa de cambiarle el nombre a las FFEE (Fuerzas Especiales) por los COP (Control de Orden Público), organismos antimotines que realizan idéntica labor represiva y a los que solo en un ejercicio posmoderno proverbial se les cambia con su mera denominación. La propaganda desplegada desde el Ministerio del Interior se centra precisamente en legitimar y respaldar a una institución criminal como Carabineros de Chile, atribuyéndole a los mismos asesinos y violadores la misión de proteger los DDHH de los manifestantes.

Coherente con esta concepción, la amnistía en trámite en el Congreso Nacional carece de los rasgos necesarios para resolver la prisión política en nuestro país. Primero porque excluye a los históricos, a los subversivos y a los mapuche. Vale decir deja fuera a quiénes han pasado años si no décadas sometidos a encarcelamientos violatorios de los más elementales derechos al debido proceso, sometidos adicionalmente a persecución ideológica y a condiciones de encarcelamientos asimilables a la tortura. Segundo, porque en el proyecto se excluyen los delitos que conforman las más graves imputaciones a los presos de la revuelta, tal como incendio, homicidio y maltrato de obra. tal restricción hace inocua una amnistía que no cumplirá la misión para la cual ha sido concebido este instrumento legal, cual es asimilar los hechos a un conflicto colectivo y social que no resultan por tanto perseguibles como ilícitos de motivación particular. La limitación a ciertos delitos hace a la amnistía un simple acto de propaganda cuyo efecto material inmediato es la refrendación del orden represivo del régimen.

Pero no todo se reduce al accionar represivo. El cerrado rechazo al quinto retiro de los fondos de las AFP, se realiza esgrimiendo los mismos argumentos que hace meses se hicieran desde el piñerismo: que la medida afecta el sistema de previsional, que se trata de una medida inflacionaria y que es preferible destinar recursos focalizados en los sectores más necesitados. Si bien es cierto a nivel parlamentario no existe unanimidad sobre el rechazo al quinto retiro, éste podría frustrarse paradojalmente porque con el apoyo de la Derecha (RN,UDI y republicanos) Boric podría imponer su rechazo al quinto retiro.

Hoy conmemoramos un aniversario más del Día del Joven Combatiente. Recordamos por lo mismo a los mártires de la clase trabajadora, a los caídos en combate en contra del orden capitalista. Las conmemoraciones, según ya hemos explicado, se han dado en el marco de una feroz represión como lo ilustran los videos y fotografías que acompañan esta nota. Para nosotros, desde El Porteño, es muy importante poner de relieve que resulta hoy fundamental la unidad de todo el activismo que se reclama del octubrismo, que rechaza el Acuerdo por La Paz y que entiende que más allá de su parafernalia, el Gobierno de Boric es un gobierno patronal y como todo Gobierno al servicio de los explotadores ha de ser combatido desde el primer minuto.

Por cierto tal lucha comienza por la reivindicación del quinto retiro de los fondos de las AFP y por la exigencia de la inmediata e incondicional libertad de todos los presos políticos, quienes pueden hoy ser indultados por el Presidente de la República, sin que sea necesaria la intervención del Congreso Nacional. Son falsas las excusas de que no habría mayorías parlamentarias para una medida de este tipo por cuanto Boric posee la facultad constitucional de liberar inmediatamente a todos los presos políticos.

Tal unidad de clase ha de cimentarse en la movilización, no hacerlo supone renunciar a la lucha por el poder y por la revolución socialista. Si algo nos recuerdan los disparos que se escuchan esta noche de un nuevo 29 de marzo, los helicópteros, las detenciones y las palizas a los manifestantes es que no hay camino institucional para la liberación de los explotados. Es necesario plantear abiertamente que el camino es el de la insurrección y el de la ruptura institucional. Si algo demuestra Boric es que discurso reformista, conciliador y de minorías solo sirve a la preservación del régimen, y que en definitiva lo que está haciendo el Gobierno de esta «generación dorada» de la política burguesa, es restaurar el régimen fracturado por el levantamiento revolucionario del 2019. Nos dirán en cuatro años más que debemos votar por otro patrón democrático para impedir que avance el fascismo: mentiras. Lo que abre el camino al fascismo es precisamente renunciar a una política de independencia de clase y acción directa.

La crisis se profundizará agitada por la recesión internacional y la incapacidad del Gobierno de Boric de dar una respuesta distinta a la de la represión frente al movimiento. La Convención Constitucional solo juega en este marco un papel de títere del poder y nada cambiará, ya lo ha demostrado. Esta política de garrote sin zanahoria irá acentuando la polarización y los antagonismos de clase y tal proceso es la base del reagrupamiento necesario del activismo. Hoy estamos divididos, las organizaciones vaciadas y rodeados de una enorme confusión política respecto a qué es lo que se debe hacer frente a este Gobierno. El rey está desnudo, Boric restaura el régimen y sólo la multitudinaria fuerza de los trabajadores podrá alzarse para impedir tal restauración e imponer un gobierno de la clase trabajadora, uno asentado en los órganos asamblearios de poder de la clase. ¡¡Viva la lucha de los trabajadores y la memoria del Joven Combatiente!!

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