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Sigue fiesta de las AFP: con los votos de la UDI el Gobierno logra el rechazo del 5º Retiro poniendo fin al sueño reformista

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El Porteño
por Gustavo Burgos

Luego de ocho horas de debate parlamentario los proyectos de 5º Retiro y el Retiro acotado del Gobierno fueron rechazados. Finalmente, ser impuso la voluntad gubernamental de oponerse al retiro en cautela de los intereses del gran capital, no otra cosa son las AFP. Coherente con este hecho el Ministro de Hacienda Mario Marcel se permitió celebrar derrota del proyecto de retiro acotado dejando a las claras —lo dijo explícitamente— que finalmente la Cámara había escuchado los argumentos del Gobierno. Este hecho resulta de la mayor gravedad, primero porque se ha dado un portazo al urgente reclamo de recursos de millones de trabajadores que demandan dichos fondos para paliar el hambre y la cesantía y, segundo, porque esta derrota deja a las claras que el de Boric es un gobierno incapaz de imponer un proyecto de menor alcance, revelando su impotencia para cualquier tarea mayor como reformar el sistema previsional. Boric al caer defendiendo los intereses del capital financiero en el primer mes de su mandato revela haber concluido abruptamente con cualquier perspectiva reformista.

La argumentación vertida por el oficialismo en contra del quinto retiro, como con claridad lo expresó Marcel, debe ser de aquellas más vergonzosas defensas del gran capital realizadas por la izquierda en su historia. La capitulación de la izquierda —en beneficio del orden establecido— argumentando prevenir la inflación y calificándola de una «mala política pública» es, adicionalmente, idéntica a lo sostenido por el piñerismo, con la única excepción de que ahora se agita la idea de que en el futuro se hará una reforma previsional (que sabemos tampoco se materializará). La oposición al retiro se hace para proteger a las AFP porque son una fuente principal de recursos para la banca y por lo mismo la única forma de frenar la inflación es nacionalizando precisamente la banca. Con este proceder el «boricismo» le abre las puertas a la Derecha, le regala la cancha y da a un sector demolido por el levantamiento de Octubre del 19, la posibilidad de recomponerse sosteniendo una urgente demanda popular. Paradojas de la historia: quien llegó a La Moneda para conjurar la amenaza fascista trabaja día a día, a pulso, por reconstruir el régimen que proponen esperpénticamente superar.

Este abrupto final del reformismo del Gobierno de Apruebo Dignidad pone además de manifiesto que la burguesía nacional es incapaz de dar respuestas —ni siquiera por una cuestión utilitaria o demagógica— al más mínimo de los reclamos populares. En efecto, el entorno internacional, la guerra, la recesión y los crónicos efectos de la pandemia condicionan la política interna de un modo tan intenso que no resulta posible discernir entre la política llevada adelante por Boric con la del propio Piñera. Como denunció Héctor Llaitul de la CAM la semana pasada: si Piñera instaló 20 blindados para reprimir al pueblo mapuche, Boric duplicó esa cantidad de blindados bajo una misma política de represión. Boric ha anunciado que no indultará a los presos políticos y la amnistía en curso es tan limitada que no tendrá ningún impacto en la situación procesal de centenares de presos. La política de represión sobre los trabajadores inmigrantes y la continuidad en la expulsión de los mismos, son solo uno de los signos más evidentes de un Gobierno que se plantea declarando la guerra a la mayoría trabajadora.

Hoy nos demuestran qué entiende Apruebo Dignidad (Frente Amplio, PC y PS) por superar el neoliberalismo: dejar todo igual pero ahora legitimado democráticamente. En realidad, el régimen capitalista no puede ser transformado ni superado, ha de ser abolido íntegramente su Estado, sus instituciones y la gran propiedad privada. Lo contrario, proponer transformaciones estructurales, la superación del neoliberalismo, un Estado de Derechos o una democracia de verdad (sic), es pura demagogia. Lo que se traen entre manos no es otra cosa que la institucionalización. Esto es tan evidente que ya están haciendo campaña por aprobar el texto que emerja de la Convención Constitucional sin que el mismo se conozca. Esto no es una nimiedad, significa que no es importante el texto, ni su articulado , ni la lucha por poner en ella tal o cual reclamo, lo importante para el Gobierno y las fuerzas dominantes del régimen es la validación democrática del mismo. Como advirtió Boric hace poco, el rechazo al texto constitucional de la Convención es algo perfectamente posible normativa y materialmente ya que ambas serían expresión de la voluntad popular.

Visto en una perspectiva mayor, luego de haber logrado el rechazo del 5º Retiro con los votos de la UDI, como ocurrió hoy día, Boric está obligado a seguir adelante apoyado en la Derecha la que no ingresará al Gobierno, pero le prestará los votos necesarios para las reformas previsionales, laborales, en salud y tributarias como advirtieron el Diputado Alessandri entre otros personeros de la Derecha. En este contexto el resultado de la Convención Constitucional carece de mayor trascendencia. Por eso da lo mismo su contenido, siendo lo único importante que los vestigios de organizaciones populares generadas en durante el levantamiento terminen cooptadas por la institucionalidad patronal, reducidas al cretinismo de hacer lobby sobre los constituyentes o hacer campañas en twitter. En este marco bien podría una parte del oficialismo inclinarse incluso por el rechazo y terminar éste imponiéndose el 4 de septiembre próximo.

Acabada toda perspectiva reformista y aún de emplazamiento, resulta imprescindible agrupar al conjunto del activismo en una perspectiva de lucha y movilización contra el Gobierno y su régimen. Importantes sectores de trabajadores el día de hoy se están distanciando de este nuevo régimen de advenedizos cuyo único interés es permanecer cercanos al poder. No hubo cambio alguno y manifiestamente el Gobierno ha tomado la decisión de optar por el gran empresariado. La gira a Argentina tuvo un especial significado anticipatorio en este sentido, en ella Boric no sólo hizo propia la política del pinochetismo haciendo el ridículo en Buenos Aires pidiendo la extradición de Galvarino Apablaza. No, no le bastó con eso. Dejó además en claro que su visita tenía como objetivo promover la inversión y la integración económica en los mismos términos que lo habría hecho Lagos o el propio Piñera.

Contra este Gobierno ha de reagruparse el activismo reivindicando los grandes reclamos que sirvieron de base al levantamiento del 18 de Octubre. El octubrismo debe volver a tomar independencia y a expresarse bajo una concepción de clase contra clase, con una perspectiva insurreccional, de poder y revolucionaria. Mientras en la Convención Constitucional los políticos del régimen se solazan con los significantes e inventan un país de fantasía, para la galería, en las alturas del poder la fiesta sigue como ilustramos con la fotografía de la fiesta de los 80 millones de AFP Capital en Cancún. El gran capital sigue en fiesta mientras sus sirvientes gobiernan. Ganar la calle, preparar un Primero de Mayo clasista y combativo son los primeros pasos en una lucha que recién comienza, parte de esa lucha pasa por imponer un 6º retiro incondicionado. Esto recién comienza.

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