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ECUADOR: MUERTE EN EL PARAÍSO – CÓMO EL CORONAVIRUS DEVASTÓ GUAYAQUIL

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7 de abril de 2020

Andrea Ruiz-Prato, CIT

Imagen: Tugurios empobrecidos en la ciudad de Guayaquil, Ecuador (Fuente Flickr: vista Guayaquil, Michael Shick)

Hasta ahora, la ciudad portuaria ecuatoriana de Guayaquil ha sido mejor conocida por el mundo como un pintoresco destino de vacaciones. Su mezcla de vegetación tropical, su colorida arquitectura colonial, sus encantadores cafés y su extensa costa caminable han hecho del lugar un verdadero éxito entre los mochileros y los vacacionistas acomodados.

Detrás de su brillante fachada, sin embargo, se esconde una realidad mucho más oscura. Una realidad que la mayoría de los turistas y personas en el extranjero ignoran; una flagrante segregación socioeconómica. Años de políticas neoliberales han hecho de Guayaquil uno de los lugares más desiguales del Ecuador. La ciudad tiene algunos de los banqueros más ricos y corruptos del país que viven en el próspero barrio histórico. Mientras que, a pocos kilómetros de distancia, casi tres millones de personas sufren las devastadoras consecuencias de vivir en condiciones infrahumanas al no tener acceso a los servicios básicos y al saneamiento.

Guayaquil es un importante centro político, cultural y financiero. Su puerto es uno de los más grandes y concurridos de toda la región, ya que por él pasa el 70% de las exportaciones del Ecuador y más del 80% de las importaciones. Sin embargo, la mayoría de sus residentes no se benefician de esta riqueza; el 12% de los adultos son analfabetos y hasta el 20% de los niños, de tan sólo 10 años de edad, se ven obligados a abandonar su educación escolar para empezar a trabajar en los campos con el fin de ayudar a sus padres a mantener a la familia (Fuente: Aldeas Infantiles SOS Internacional).

Hospitales abrumados

Mientras el mundo se enfrenta a los desastrosos efectos del coronavirus, Guayaquil se está convirtiendo rápidamente en el ejemplo sudamericano de las consecuencias del capitalismo. La ciudad registra más de la mitad de los 3.100 casos de coronavirus en todo el país. Debido a la falta de fondos, los pocos hospitales existentes no sólo están desbordados sino que también son incapaces de proporcionar la atención necesaria a los necesitados. Esta precaria situación se ha traducido en la muerte de cientos de personas y, para empeorar las cosas, en una crisis sanitaria nunca antes vista. Como el país está en toque de queda, ha habido un problema colosal con los entierros y los arreglos funerarios. Las familias no han tenido más remedio que mantener los cadáveres de sus seres queridos fallecidos en sus propias casas hasta cinco días. Otros, luchando con los problemas relacionados con la putrefacción, han tenido que tomar la desgarradora decisión de abandonar los cadáveres para luego ser quemados en un esfuerzo por evitar un mayor contagio. Las imágenes de vídeo muestran una situación desesperada de cuerpos en la calle y algunos siendo quemados.

Hay una creciente presión sobre el gobierno para que actúe rápida y eficientemente, pero parece que se hace muy poco y demasiado tarde. A medida que crece el descontento social, la gente de Guayaquil y de todo el mundo está empezando a darse cuenta de que el actual modelo socioeconómico capitalista no es adecuado para el propósito y necesita desesperadamente un cambio. Nos enfrentamos a uno de los momentos más decisivos de la historia política moderna y es crucial que las masas trabajadoras aprovechen esta oportunidad para crear un cambio radical y duradero mediante la aplicación de verdaderas políticas socialistas que beneficien a todas las personas de la sociedad.

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