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El deterioro de la economía de Sri Lanka alimenta la ira y las protestas masivas

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22 de marzo de 2022

TU Senan.

Comitè por una Internacional de los Trabajadores, CIT.

[Imagen: Un activista grita y sostiene pan quemado mientras protesta por el aumento del costo de la vida a la entrada de la oficina del presidente en Colombo, Sri Lanka]


Decenas de miles de personas salieron a las calles de Sri Lanka, el 16 de marzo, para exigir al gobierno que actúe ante la espiral de alza en el costo de todos los productos básicos. Las protestas callejeras se han convertido en algo habitual y tienen lugar casi a diario. El precio de los alimentos ha aumentado un 25% este año y sigue subiendo. La tasa de inflación superó el 17,5% en febrero. No sólo los precios son altos, sino que muchos productos básicos, incluidos los medicamentos, simplemente no están disponibles para las masas. Las colas en las tiendas son cada vez más largas, y hay informes de que muchas personas se han desmayado. Tres personas han muerto en los últimos días mientras esperaban, con el estómago hambriento, en colas kilométricas.

El gobierno admitió finalmente el año pasado que su reserva de divisas estaba agotada y que el país se enfrentaba a la peor crisis económica desde la independencia. La relación entre la deuda externa y el PIB superó el 101% el mes pasado. Y es probable que aumente, ya que la única solución del actual gobierno de Gotabaya Rajapaksa es pedir más préstamos. Empezando por 1.000 millones de dólares este mes de mayo, se espera que el gobierno pague más de 7.000 millones de dólares a finales de este año. Sencillamente, no hay dinero disponible ni para pagar la deuda ni para importar los alimentos y el combustible esenciales, para los que se necesitarán un mínimo de 20.000 millones de dólares. Todos los intentos del gobierno y del banco central por controlar la espiral de la crisis han fracasado. La impresión de rupias y diversas medidas no han tenido ningún efecto. La rupia de Sri Lanka cada vez tiene menos valor y empieza a surgir una tendencia a utilizar otras monedas. El gobierno se apresuró a aplicar controles de capital limitados, incluida la salida de divisas. Las importaciones de más de 350 productos considerados de «lujo» (incluidos los teléfonos móviles) están ahora prohibidas. El deterioro de las condiciones ha creado una enorme inseguridad y temor a la hambruna y a las duras condiciones.

La respuesta del gobierno

Los 1.000 millones de dólares asignados como «paquete de ayuda» por el gobierno no son ni de lejos suficientes. La política del gobierno se centra en pedir más préstamos para pagar los intereses y la devolución del préstamo. El gobierno ha pedido un préstamo a casi todos los países de la región. Desde Pakistán hasta Bangladesh, el gobierno de Sri Lanka pidió préstamos y que le dieran «todo lo que pudieran proporcionar». China e India también enviaron arroz y otros alimentos. Sin embargo, esto no supuso ninguna diferencia.

Aunque todavía no se conocen los detalles exactos, el Financial Times informó de que la deuda a largo plazo de Sri Lanka supera ya los 45.000 millones de dólares, la mayoría de los cuales se cree que se deben a China. La familia Rajapaksa, considerada cercana al régimen chino (en el pasado se informó de que los chinos habían financiado directamente la campaña electoral de la familia Rajapaksa) había solicitado un reescalonamiento del pago de la deuda y una reducción de la misma. Hasta ahora, el gobierno chino ha rechazado estos llamamientos. Sin embargo, como parte de la «reestructuración» de la deuda, el régimen chino obtuvo en el pasado el control total de partes de Sri Lanka, como en la zona portuaria de Hambantota, así como parte de la nueva ciudad portuaria de Colombo. El crédito de 1.000 millones de dólares de la India y varias «promesas» de inversión también allanaron el camino para que el gobierno indio tomara el control de partes de Sri Lanka. Ahora, ambos países han suspendido cualquier otra ayuda, en parte en previsión de la quiebra.

Ante esta situación, el gobierno ha dado un giro de 180 grados en su postura de no pedir préstamos al FMI y ha comenzado a negociar un acuerdo con el FMI para obtener más préstamos. Como muestra la experiencia de Pakistán, los acuerdos con el FMI vienen acompañados de enormes ataques a las condiciones de vida y a los servicios estatales. Esto demuestra que el gobierno de Sri Lanka está planeando seguir atacando las condiciones de vida. En un «discurso especial», el presidente pronunció el 16 de marzo, Gotabaya Rajapaksa afirmó que la crisis estaba «fuera de su control» y que él no tiene la culpa de la crisis, ya que fue causada por la pandemia de Covid. Además de esta mentira, Rajapaksa predice que el pendiente de las exportaciones alcanzará los 13.000 millones de dólares. Nadie cree que esto sea una posibilidad inmediata. La única otra solución esbozada es «más préstamos». A pesar de la pomposa afirmación de que el presidente «acepta la responsabilidad de las acciones» que ha llevado a cabo, Gotabaya Rajapaksa calificó todos sus errores de «éxito». Entre ellos, su intento de prohibir los fertilizantes químicos sin hacer ningún plan concreto de suministro generalizado de fertilizantes orgánicos. Posteriormente, Rajapaksa se vio obligado a dar marcha atrás en esta prohibición tras la feroz protesta de los agricultores. Esta y otras medidas bruscas que tomó Rajapaksa contribuyeron a la escasez de alimentos.

El aumento del precio del combustible y las bajas condiciones salariales también provocaron acciones de huelga y protestas de los trabajadores. La grave crisis de la sanidad también provocó grandes protestas. El gobierno utilizó entonces la ley antiobrera, introducida por el gobierno derechista del Partido Nacional Unido (UNP) en el periodo de JR Jayawardena para hacer frente a la huelga general que se avecinaba en 1980, para prohibir a los trabajadores de la sanidad hacer huelga. Los profesores también organizaron protestas y huelgas militantes para reclamar los atrasos salariales y se enfrentaron a una represión similar. El ataque a la educación y la sanidad públicas también promovió una fuerte oposición por parte de los estudiantes, que habían salido a la calle en numerosas ocasiones, incluso durante el periodo de la pandemia. El gobierno respondió deteniendo a los líderes estudiantiles y algunos de ellos siguen detenidos.

Largas filas para comprar gasolina en Colombo, Sri Lanka.

Aumento de la represión

El gobierno de Gotabaya Rajapaksa utilizó el covid como excusa para aplicar medidas draconianas para controlar la oposición que estaba surgiendo. El gobierno nombró a mandos militares para puestos clave, entre ellos el de gestionar la crisis del covid. El personal clave del gobierno y de otras instituciones clave, incluido el gobernador del banco central, es sustituido por «leales» a Gotabaya. El actual ministro de Finanzas, Basil Rajapaksa, hermano del presidente Gotabaya Rajapaksa y del primer ministro (y presidente entre 2005 y 2015) Mahinda Rajapaksa, fue nombrado en julio del año pasado. Cuando Mahinda Rajapaksa fue derrotado en las elecciones presidenciales de 2015, Basil fue acusado de corrupción y detenido. A continuación, escapó del país a Estados Unidos (tanto Basil como Gotabaya son ciudadanos estadounidenses) aparentemente ocultando su rostro al subir a un avión nocturno con la ayuda de funcionarios que apoyan a Rajapaksa. A pesar del caso de corrupción y de otros muchos casos pendientes, fue invitado a volver al país tras la victoria presidencial de su hermano Gotabaya. Un parlamentario se vio obligado a dimitir para permitir que el no elegido Basil se convirtiera en diputado. En el último acto de comedia, Basil, que es conocido como el «hombre del dinero» o el «señor de los diez regalos», fue nombrado ministro de Economía. Muchos de los Rajapaksas y sus leales controlan el aparato estatal y otras instituciones clave. Con tal control del poder, el ex jefe del ejército Gotabaya propone una «solución de estilo militar» para cada problema.

Falta de oposición

La militarización y las crecientes medidas dictatoriales son ahora enormemente impopulares en el sur de Sri Lanka. Sin embargo, esta popularidad no ha dado lugar a una oposición sustancial. El principal partido capitalista de la oposición, el UNP (Partido Nacional Unido), está dividido en dos bandos. Ninguno de ellos ha presentado una política económica alternativa. Pedir prestado al FMI es la única solución que se les ocurre. El partido tamil, TNA (Tamil National Alliance), también quiere lo mismo. Al tiempo que se adhiere a su aliado tradicional, el UNP, y al recién formado SJB -una escisión del UNP y actualmente la principal oposición en el parlamento-, algunos de los dirigentes tamiles también quieren la participación directa del gobierno indio para resolver la crisis económica y política. Para muchos trabajadores y pobres del sur, esto les trae el recuerdo de la intervención militar india a finales de los años ochenta. Los mongs de extrema derecha y otros utilizan esta y otras retóricas antitamiles y antimusulmanas para azuzar el chovinismo cingalés, en el que Gotabaya se apoya en gran medida para mantener su control del poder.

En este vacío, la llamada alianza de izquierdas Poder Popular Nacional (NPP) , liderada por el JVP (Frente Popular de Liberación), había ganado cierto apoyo, especialmente entre la clase media urbana, como alianza anticorrupción. Sin embargo, el JVP también se basa en la retórica nacionalista (a veces, chovinista cingalesa) y se niega a presentar una alternativa a los partidos burgueses. Destacados miembros del JVP han declarado que negociarán con China y el FMI para solucionar la actual crisis económica. El JVP había dado «cobertura de izquierda» a la familia Rajapaksa en el pasado. Sin embargo, la familia Rajapaksa ha perdido recientemente a muchos de sus aliados. Aunque el gobierno de Rajapaksa es muy débil en este momento, es capaz de mantener el poder principalmente debido a la falta de una oposición sustancial. Salvo el Partido Socialista Unido (CIT en Sri Lanka), que recientemente ha lanzado una campaña por el impago de la deuda, ninguna otra organización es capaz de presentar una alternativa a la crisis actual.

Simpatizantes del Partido Socialista Unificado (CIT en Sri Lanka) haciendo campaña en Colombo

Hay que construir una plataforma de lucha alternativa

Es crucial construir una plataforma no sectaria y democrática que pueda aglutinar todas las luchas que están empezando a surgir en el país. Desgraciadamente, hasta ahora los dirigentes sindicales no se han manifestado para llamar a la acción conjunta contra el deterioro de las condiciones de vida. Es necesario formar una asamblea nacional compuesta por activistas sindicales de base y organizaciones socialistas, así como por otros activistas, para preparar la lucha. También es vital que la oposición presente un programa que defienda todos los derechos democráticos, incluido el de las minorías lingüísticas y religiosas.

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