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La crisis de Sri Lanka: ¿Qué hay que hacer?

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Hoy 9 de julio de 2022 los medios de comunicación hablan abiertamente de una revolución popular en Sri Lanka. Las multitudes se movilizan frente a un gobierno capitalista que ha levado al país a una brutal situación económica que ha hundido al pueblo en la miseria. El primer ministro ha reconocido publicamente que Sri Lanka está quebrado y que no tiene como importar combustible. Hoy enfrentando la represión los manifestantes en la capital Colombo, ocuparon el palacio de la residencia presidencial exigiendo la caída del gobierno. El presidente Gotabaya Rajapaksa había huido previamente y al igual que el primer ministro se ha anunciado su dimisión intentando recomponer el ejecutivo mediante un gobierno de unidad nacional del conjunto de los partidos capitalistas.

El siguiente artículo sobre la explosiva situación en el país fue escrito hace un par de días.

TU Senan. Comité por una Internacional de Trabajadores, CIT en Sri Lanka

Profundización de la crisis

Sri Lanka se paralizó a principios de este mes cuando el gobierno anunció que no tiene suficiente combustible ni dinero disponible para las importaciones. Se prohibieron todos los vehículos privados y se cerraron las escuelas. Se pidió a los trabajadores que trabajaran desde casa. Los precios de todos los alimentos esenciales siguen subiendo. La inflación de los alimentos ha superado el 80% y sigue aumentando. Según algunos informes, la tasa de inflación real supera ya el 130%, la segunda más alta del mundo. El gobierno sigue dependiendo de las dádivas de los países de la región para lo esencial. No se ha hecho una estimación clara del impacto. Pero la falta de alimentos, combustible y futuro ha sumido a casi toda la población en la desolación. Según el Programa Mundial de Alimentos, casi una cuarta parte de la población sufre «inseguridad alimentaria».

La respuesta del gobierno

El gobierno actual sigue predicando a la población que la miseria es inevitable y le ha pedido que la tolere. El primer ministro advirtió que la «crisis se agravará». Un diputado llegó a pedir a la población que se prepare para comer una sola vez al día. El líder de la oposición dice que Sri Lanka «debe aceptar la austeridad extrema».

Los capitalistas abogan unánimemente por un mayor endeudamiento como solución a la crisis. Sólo este año, el gobierno debe 7.000 millones de dólares en concepto de reembolso de la deuda e intereses. A pesar de su bancarrota, el gobierno está empeñado en pedir más préstamos para pagar la deuda. Todos los principales prestamistas anteriores se han negado a prestar una ayuda significativa y, en cambio, están negociando para «reestructurar la deuda», es decir, renegociar las condiciones de pago y ampliar el control de los recursos. Los capitalistas buitre indios, como Adani (Conglomerado multinacional indio), tienen ahora el control total de vastas hectáreas de tierra y de los llamados proyectos de energía renovable en Mannar (una ciudad del norte). El gobierno indio sigue manteniendo una línea de crédito y suministro de alimentos de emergencia tras el memorando de entendimiento firmado por ambos países en marzo de este año. Además del desarrollo de puertos «pesqueros» en toda la costa norte, India recibió permiso para construir un centro de coordinación de salvamento marítimo y el desarrollo de proyectos marítimos en las islas cercanas a Jaffna. Ninguno de los partidos capitalistas se opuso. De hecho, la derechista Alianza Nacional Tamil (TNA) lo acogió con satisfacción y participó en las negociaciones. A cambio, el gobierno indio habría prometido «calidad, justicia, paz y dignidad a los tamiles en el marco de una Sri Lanka unida». La controvertida Terminal Internacional de Contenedores de Colombo Oeste (CWICT, por sus siglas en inglés) también ha sido cedida ahora a los aliados de Modi en el grupo Adani.

El gobierno también está cambiando y modificando varias leyes para acomodar a los capitalistas buitre. La ley de electricidad modificada ahora suprime por completo las licitaciones competitivas y allana el camino para que el grupo Adani se haga con lo que prefiera. El gobierno actual y sus aliados capitalistas quieren asegurarse de sacar el máximo provecho de la crisis actual. A pesar de la retórica de que «todos tienen que pagar por la crisis», no se hace ni un solo intento de tomar la riqueza de los súper ricos o incluso de controlar los beneficios que siguen obteniendo. En cambio, el mayor millonario del país es ahora nombrado ministro de promoción de inversiones. El magnate Dhammika Perera, también conocido como el «rey de los casinos», se hizo tristemente célebre a raíz de la importación ilegal de basura desde Gran Bretaña. Gran Bretaña sigue haciendo tratos ilegales y paga una enorme cantidad de dinero de los contribuyentes para verter sus residuos en países neocoloniales. Millonarios y políticos corruptos como la familia Rajapaksa y Dhammika Perera colaboran juntos en estos tratos corruptos. No fue elegido como diputado. Fue seleccionado por el presidente Gotabaya Rajapaksa basándose en la disposición de la lista nacional disponible para los partidos y entró en el parlamento tras la dimisión del hermano de Gotabaya, Basil. A este magnate no elegido se le ha dado ahora el poder de hacer todos los tratos podridos con varios buitres que descienden a Sri Lanka para explotar la oportunidad que se les presenta.

A pesar de haber perdido algo de control en algunos de los proyectos controvertidos, como el puerto de Colombo -o los posibles intereses en las islas del norte-, China sigue manteniendo su pleno control sobre todos los tratos que había hecho. China se había ofrecido a prestar más para devolver los préstamos. China también anima a Sri Lanka a hacer tratos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para devolver los préstamos. Muchas de las negociaciones entre bastidores y los tratos realizados no son de dominio público. La mayoría de los acuerdos anteriores que hizo el gobierno de Rajapaksa fueron así y se mantuvieron en secreto durante mucho tiempo.

El gobierno ya ha llegado a un acuerdo especial con el FMI para obtener más préstamos utilizando su Extended Fund Facility (EFF) o Centro Ampliado del Fondo. Aunque los detalles de las negociaciones aún se mantienen en secreto, el FMI ha publicado una declaración en la que afirma que ha completado la «primera revisión» para proporcionar los fondos. Quieren que el gobierno acelere las reformas estructurales. El acuerdo del EEF con el FMI suele basarse en el «consenso de Washington»: es decir, la reducción de las subvenciones estatales, el aumento de los precios, la privatización de los servicios estatales, la modificación de la legislación laboral para reducir los salarios y las condiciones laborales, la promoción de un sistema fiscal favorable a las grandes empresas, y otras medidas. Se impedirá que el Estado gaste el dinero prestado en sanidad y educación. El sector de la educación, en particular, se verá sometido a una enorme presión. La introducción de la educación privada forma parte del acuerdo al que ya había llegado el gobierno indio. Existen numerosas investigaciones que detallan cómo los acuerdos del FMI han contribuido a reducir el gasto en educación en todo el mundo. Los acuerdos del FMI han provocado recientemente subidas masivas de los precios de la energía en Pakistán. La junta de electricidad ya ha pedido al gobierno que aumente el precio en más de un 800%. El gobierno, junto con los capitalistas buitre, trabajará para acabar con los servicios públicos en Sri Lanka. La gratuidad de los servicios sanitarios y de la educación en Sri Lanka -un legado de la lucha que tuvo lugar en los años 40 y en las décadas siguientes- sigue siendo hasta ahora el orgullo de la clase obrera. La crisis se utilizará para desmantelarlo.

¿Hay alguna otra manera?

Se predica unánimemente que pedir más préstamos es la única forma de salir de la crisis. El gobernador del banco central, Nandalal Weerasinghe, incluso ha ido más allá, afirmando que la crisis podría haberse evitado si el gobierno hubiera acudido antes al FMI. Los nuevos acuerdos de endeudamiento que está haciendo el gobierno no resolverán la crisis, sino que la empeorarán. Incluso con todos los acuerdos que se hagan, el gobierno indio no está dispuesto a prestar ni la mitad de las deudas de Sri Lanka este año. Incluso si reúnen todos los préstamos, seguirá sin ser suficiente. El gobierno sigue empeñado en pagar la deuda sólo por los intereses de los capitalistas.

Se sigue protegiendo la riqueza de los super-ricos y de la élite política corrupta mientras se desatan ahora horribles ataques contra los trabajadores, los agricultores, los jóvenes y los pobres. Tras el brutal final genocida de la guerra en 2009, la familia Rajapaksa azuzó el triunfalismo y lo utilizó como tapadera para ocultar las condiciones que han creado para el saqueo y la flagrante corrupción. Según la información filtrada en los Papeles de Pandora, sólo la familia Rajapaksa ganó miles de millones, poseyendo ahora en secreto propiedades de lujo, obras de arte y depósitos en efectivo en el extranjero. Diversas estimaciones sitúan su riqueza entre 5.000 y 18.000 millones de libras. En Sri Lanka se han creado más de 300 millonarios en dólares desde el final de la guerra. Estos millonarios obtuvieron beneficios récord el año pasado durante la pandemia.

Las políticas neoliberales y la flagrante corrupción son las principales razones de la quiebra. Sin embargo, la pandemia de Covid y la decisión del gobierno de reducir los impuestos son presentadas como las razones por todos los medios de comunicación capitalistas. Los medios de comunicación de derechas y los políticos de Sri Lanka y de fuera siguen repitiendo esto como un mantra para ocultar las verdaderas razones y continuar con las medidas de austeridad.

Hay que rechazar el argumento de que el pueblo tiene que pagar por la crisis en cuyo origen no ha participado. En cambio, lo que necesitamos es la aplicación de un plan económico de emergencia para defender y mejorar el nivel de vida.

El plan de emergencia debe incluir la anulación de toda la deuda, con compensaciones sólo para los realmente necesitados. A la vez que se rechaza el pago de la macrodeuda, debe cancelarse toda la microdeuda que existe para las pequeñas empresas, los agricultores y los particulares. Esto, por supuesto, sólo puede llevarse a cabo poniendo el banco central y el sector financiero clave bajo el control democrático del Estado. Los pilares clave de la economía, como los sectores de producción de combustible y alimentos, etc., deben ponerse bajo el pleno control democrático de los trabajadores que los dirigen. La riqueza de la élite rica y corrupta, como la familia Rajapaksa, debe ser confiscada y reinvertida en la producción de productos básicos. Deben concederse subvenciones adicionales para acelerar la producción de emergencia de alimentos esenciales. Debe organizarse una distribución adecuada, controlada democráticamente, de todos los productos básicos. Hay que prohibir a los súper ricos que quieran trasladar su riqueza al extranjero y aplicar controles de capital efectivos. Los controles de precios deben ser implementados inmediatamente para todos los artículos esenciales.

¿Quién puede aplicar los cambios alternativos?

Estas medidas alternativas no serán aplicadas por el actual gobierno. Ninguna oposición ni ningún partido que apoye al capitalismo tomará tales medidas que se oponen a sus intereses de lucro. Incluso el JVP (Frente de Liberación Popular), que dice ser un partido de izquierdas, no está dispuesto a presentar medidas tan serias porque no ve ninguna alternativa a trabajar dentro del sistema capitalista. Si hay que aplicar estos planes de emergencia, el gobierno actual debe ser derribado por completo y sustituido por un gobierno de trabajadores, agricultores, jóvenes y pobres. Cómo puede crearse este poder alternativo es la cuestión clave a la que se enfrenta el movimiento de protesta en Sri Lanka.

No hay duda de que un gobierno así puede provocar cambios duraderos. Hay suficiente riqueza para invertir en la producción de productos básicos que son esenciales para el sustento ahora. Sin embargo, esto no será suficiente. Sri Lanka tiene recursos limitados y años de políticas neoliberales han aumentado su dependencia de las importaciones. Además, Sri Lanka está constantemente bajo la presión de India, China y las potencias occidentales que quieren tener un control del pais para sus propios intereses geopolíticos y de otro tipo. Cualquier gobierno que empezara a aplicar un plan económico alternativo se vería sometido a una enorme presión por parte de estas potencias imperialistas regionales e internacionales.

Estas supuestas potencias pueden parecer fuertes, pero se enfrentan a la oposición y a las tensiones internas en medio de las crisis internacionales. El régimen de Modi fue empujado hacia atrás por la gigantesca lucha de los agricultores y una huelga general en la que participaron millones de trabajadores. Es importante apelar a estas fuerzas para crear una alianza regional de todos en lucha. Sri Lanka no puede sobrevivir aislada. También será un error suponer que se puede crear una «autosuficiencia» total en cualquier nación moderna. El nuevo gobierno se verá obligado a hacer tratos y contratos para obtener las necesidades adecuadas que incluyen el combustible. Esto, por supuesto, no tendrá que basarse en una falsa «alianza antiimperialista» que acabe avalando regímenes antidemocráticos y dictatoriales. Pero tendrá que basarse en el llamamiento a apoyar a los trabajadores de Sri Lanka y formar una alianza con los trabajadores que están en lucha en todo el planeta.

El movimiento en Sri Lanka ha mostrado hasta ahora un enorme potencial. El ambiente insurreccional que surgió tras el ataque planeado contra los manifestantes organizados por el ex primer ministro Mahinda, después de su dimisión forzada, es una indicación de la ira generalizada que existe. También reveló la fuerza del movimiento. Esta fuerza representa una gran oportunidad para lograr un cambio fundamental que tendrá beneficios a largo plazo para los trabajadores y los pobres de Sri Lanka, y puede convertirse en un faro para la lucha de masas que se está desarrollando en todos los países del sur de Asia y más allá.

Pero para que el movimiento de protesta gane, debe surgir claridad en cuanto a las demandas, las perspectivas, el método de organización, las estructuras democráticas, el liderazgo, etc.

Comprendemos el deseo de unidad en la lucha, pero ésta debe basarse en acciones específicas o en un conjunto común de reivindicaciones. Sin embargo, la unidad del movimiento no puede mantenerse sobre una base abstracta, sino con la claridad de sus objetivos y métodos para alcanzarla. El gobierno actual, junto con todas las instituciones capitalistas (incluidos los medios de comunicación), ha utilizado hasta ahora diversas técnicas para desbaratar el movimiento en desarrollo. Los ataques y la criminalización de los manifestantes, la amenaza de represión con el desplazamiento del ejército a las calles y los intentos de reunir a todos los partidos para presentar a la opinión pública una especie de gobierno nacional «parcheado», han contribuido a fracturar el movimiento hasta cierto punto. Nada más ser nombrado primer ministro, Ranil Wickremesinghe declaró inmediatamente la guerra a la población, diciendo que «las cosas irán a peor». La embajada estadounidense fue la primera en felicitar el nombramiento de su aliado. En pocos minutos empezaron a presentar el nombramiento de Ranil como una solución. India también acudió rápidamente al rescate del gobierno. El JVP también desempeñó un papel criminal al suspender las acciones sindicales (a través de los sindicatos que controlan), y se reunió con el embajador estadounidense y dio cierta legitimidad al posible acuerdo con el FMI.

En ese momento, el régimen de Gota estaba en las últimas. Tratando de sobrevivir por todos los medios, Gotabaya aceptó desprenderse de sus hermanos y aflojar el control del poder, pero se negó a renunciar al cargo de la presidencia ejecutiva, que en efecto le otorga plenos poderes para controlar los asuntos del país. El colapso del gobierno fue de alguna manera impedido e indirectamente protegido por estos poderes y por todas las fuerzas de la derecha capitalista del país. Esto dio un margen de tiempo vital para que Gotabaya tomara medidas para fortalecer aún más su posición y debilitar el movimiento.

Las protestas masivas deben continuar

La protesta masiva que se ha organizado para el 9 de julio debería utilizarse como plataforma de lanzamiento para una mayor escalada. Bajo ninguna circunstancia se debe suspender la protesta y es necesario discutir con más detalle cuál debe ser el siguiente paso. Siempre que la élite capitalista no ha podido reprimir el movimiento por la fuerza, suele ganar tiempo mediante prolongadas negociaciones -o propuestas de un «nuevo gobierno» que no es en absoluto nuevo. El nuevo gobierno está compuesto por políticos del pasado en desgracia, como Ranil Wickremesinghe, que ni siquiera tiene el apoyo de un solo miembro del parlamento – su posición en el parlamento es también a través de una asignación de lista nacional. Vemos que estos acontecimientos tienen lugar en todo el mundo, donde se han desarrollado movimientos agudos. El movimiento que se está desarrollando en Sri Lanka tiene mucho que aprender de los movimientos de masas que han tenido lugar en Argentina, Chile, Líbano y, de forma más relevante, en Sudán.

Los líderes de las protestas deberían rechazar inmediatamente los acuerdos engañosos que tienen como objetivo mantener el poder del antiguo régimen. Sustituir a estos líderes por capitalistas potencialmente «nuevos y limpios» no será una solución. Aunque la mayoría de la élite y los políticos de derechas son corruptos y llevan mucho tiempo saqueando la riqueza pública, la causa de la crisis no está vinculada únicamente a la corrupción. Una simple operación de «limpieza» no arreglará el problema fundamental de la crisis económica. La crisis de la deuda y otras crisis vinculadas a ella se desarrollaron como resultado de políticas neoliberales de décadas, y nunca se encontrarán soluciones con la continuación de tales políticas.

Los manifestantes deben ponerse de acuerdo sobre las principales reivindicaciones, además de la demanda de «Gota go home» (exigiendo la dimisión del presidente). Debemos exigir que todo el gobierno dimita. No debe haber ninguna confianza en el FMI, los gobiernos de India, China y Occidente para que cumplan en nombre de las masas que luchan. Hay que hacer un llamamiento para crear comités en los centros de trabajo. Los sindicatos, en particular, deben tomar iniciativas para crear comités de trabajadores en todos los lugares de trabajo. Deben formarse comités de trabajadores, campesinos y pobres en todos los pueblos y ciudades. Los comités organizados democráticamente pueden reunirse a nivel nacional para formar un organismo nacional. Este enfoque organizativo puede aprovechar el poder del movimiento de masas y mantenerlo fuera de los muros del parlamento capitalista. Manteniendo una base de masas tan poderosa puede comenzar el proceso de reorganización democrática de la sociedad. Estos organismos pueden organizar una asamblea constituyente revolucionaria elegida democráticamente que pueda reunir a todas las partes de la sociedad para allanar el camino hacia un gobierno dirigido por los trabajadores.

La parte más importante de la fuerza del movimiento de masas proviene de la clase obrera. A pesar de las diversas divisiones y debilidades que existen entre los dirigentes sindicales, el recién formado colectivo de sindicatos y organizaciones de masas ha convocado huelgas generales, un Hartal y un Hartal indefinido. El Hartal ( desobediencia civil y huelga general) de mayo paralizó el país. El cierre total demostró quién dirige realmente el país: no el parlamento de los ricos corruptos, sino la clase obrera. El movimiento de masas debe hacer un llamamiento a los sindicatos para que se presenten con una acción decisiva. Esto también supone una oportunidad para provocar un cambio radical en la forma de ser de los sindicatos. No debe haber ninguna afiliación a los partidos capitalistas. Los sindicatos vinculados al SLPP, al SLFP y al UNP deben cortar sus vínculos y un comité nacional de coordinación de todos los sindicatos debe tomar iniciativas para vincularse con el movimiento y formar una representación política de masas que refleje realmente los intereses de los trabajadores. Las acciones sindicales, como las huelgas generales, traen consigo la cuestión real de quién controla los asuntos de un país, es decir, quién tiene el poder. ¿Qué tipo de huelga general pedimos? Estas poderosas acciones deben estar vinculadas al mantenimiento de ese poder mediante el establecimiento de una representación organizativa con el objetivo de sustituir el actual sistema podrido por el poder real que está en manos de los trabajadores y los pobres.

La fuerza del movimiento se debe también a su capacidad para reunir a diversos sectores de la sociedad divididos por su etnia, lengua, religión y otras identidades. Los agricultores y los trabajadores de las colinas llevan mucho tiempo protestando. Sus reivindicaciones deben incorporarse al movimiento. Hay que garantizar subsidios adecuados para todos los campesinos y proporcionar tierras para que todos los campesinos sin tierra las cultiven. Hay que satisfacer las demandas salariales de los trabajadores de las colinas y garantizar sus derechos sobre la tierra.

¿Qué quieren los tamiles?

Aunque las regiones dominadas por los tamiles siguen siendo las más pobres del país, su participación en la lucha ha sido limitada. Esto se debe en parte a que la mayoría de los líderes tamiles también temen el movimiento actual y se niegan a movilizarse. Pero, al mismo tiempo, también existe un auténtico recelo y malestar entre los tamiles, sobre todo entre la capa activa. Existe una preocupación generalizada entre los tamiles de que el movimiento ignore por completo sus auténticas demandas democráticas, que incluyen la liberación de todos los presos políticos, la justicia para los desaparecidos forzados, etc. Incluso a estas alturas, cuando se ha expuesto la verdadera cara brutal de la familia Rajapaksa, ¿por qué no se admite que se han cometido crímenes de guerra bajo su liderazgo? ¿Por qué no se reconocen las matanzas que tuvieron lugar durante la guerra y las graves injusticias cometidas por la familia Rajapaksa? Por otra parte, la derecha del sur utiliza la propaganda nacionalista cingalesa-budista para alejar la participación tamil. El miedo al separatismo tamil se utiliza para engañar a la clase trabajadora cingalesa. Oculta el hecho de que la propia demanda de separación de los tamiles tiene su origen en la actual represión de los derechos democráticos y la opresión. Debe surgir un liderazgo claro que comprenda plenamente cómo se puede forjar la unidad de la clase obrera para lograr una vida mejor para todos. A menos que se aborden las aspiraciones nacionales de los tamiles, se mantendrá la posible división del movimiento sobre esta base. No se trata de una simple cuestión de racismo de unos contra otros o de paridad lingüística. La cuestión nacional es más profunda que una simple demanda de igualdad.

Sin embargo, los tamiles (incluido el derechista TNA, Alianza nacional Tamil) no han puesto las reivindicaciones nacionales como ultimátum o condición previa para su apoyo a las protestas masivas. De hecho, muchos tamiles se han unido a las protestas en todo Sri Lanka y en la diáspora. El sector que se opone al movimiento de masas o retiene a los tamiles de la protesta lo hace por razones de clase política y no por una posición nacionalista. Mientras que el nacionalismo ha aumentado masivamente entre los tamiles debido a la represión en curso y a la falta de justicia, las divisiones de clase también se han ampliado. Existe una fuerte división entre quienes dicen apoyar las reivindicaciones nacionalistas tamiles. Algunos de ellos, incluido el TNA, apoyan la intervención del FMI y de la India para resolver la crisis actual, por lo que ven a Ranil como su aliado y salvador. Esta posición de derechas es la razón fundamental del distanciamiento que mantienen sectores de los líderes y activistas tamiles, etc. Este es el caso también en la diáspora tamil, donde los jóvenes tamiles acomodados no ven esta lucha de masas como su lugar de acción. Esta posición debe ser desafiada. Sin embargo, sólo se puede desafiar adecuadamente cuando el movimiento toma medidas para contrarrestar el sentimiento antitamil que existe entre algunas capas. El movimiento debe hacer suyas todas las reivindicaciones democráticas. Los líderes del movimiento deberían hacer un llamamiento a los jóvenes tamiles para que se unan para acabar con el régimen actual y todas las miserias que lo acompañan. Las aspiraciones nacionales tamiles no se oponen a los derechos de los trabajadores cingaleses, sino que pueden fluir junto a ellos. El establecimiento de una asamblea constituyente revolucionaria puede incorporar las demandas de todos los sectores de la sociedad. El gobierno de los trabajadores no será un obstáculo para los derechos de los tamiles, sino que trabajará para formar una confederación socialista que pueda implementar un plan democrático unido para compartir los recursos de la región y más allá.

Para sortear las dificultades y las posibles divisiones, hay que conseguir claridad en cuanto a las reivindicaciones y los programas del movimiento. La Federación Interuniversitaria de Estudiantes (IUSF) hizo en el pasado algunas propuestas programáticas. Por supuesto, el Partido Socialista de Primera Línea colabora estrechamente con la IUSF y el Partido Socialista Unido (USP), que comparte la mayoría de estos puntos de vista, ha dado su apoyo. El USP, en particular, ha realizado una serie de críticas en relación con el programa con el fin de seguir desarrollándolo. Esta crítica no es una lista exhaustiva de lo que el USP exige o plantea en oposición al IUSF, sino que pretende complementarlo y desarrollarlo.

Después de una larga campaña para forzar al movimiento a obtener alguna dirección, finalmente los líderes de Aragalaya (Lucha) dieron a conocer su plan de acción en nombre de los manifestantes de Galle Face en Colombo. Este plan de acción (reivindicaciones) es el trabajo colectivo de los que participan en las protestas y las mejores reivindicaciones que han llegado a través del movimiento hasta la fecha. Por supuesto, el USP y el Comité por una Internacional de Trabajadores CIT se sienten muy aliviados al ver que se incorporan algunas de las demandas que ha estado articulando durante algún tiempo. Es reconfortante observar que finalmente está surgiendo una posición unida, en relación con la cancelación de todas las deudas, por ejemplo. Sin embargo, a la vez que celebramos estos avances, la USP y el Comité por una Internacional de Trabajadores CIT hacen un llamamiento a Aragalaya para que mejore la posición actual en una serie de cuestiones, en particular la imposibilidad de cualquier mejora permanente sin romper con el capitalismo. Les pedimos que consideren este artículo como una contribución a esta discusión.

La exigencia de que todo el gobierno dimita deja la cuestión de qué debe sustituirlo. ¿Cuál será el carácter del llamado nuevo «gobierno interino»? ¿Cuál será su programa? ¿Cómo se formará? El movimiento de masas utiliza todo su poder y energía para deshacerse de un régimen podrido y no debe acabar reinventando lo viejo como nuevo. Debemos articular qué tipo de gobierno queremos. Incluso las pequeñas tareas como la abolición de la presidencia ejecutiva, el establecimiento de una nueva constitución democrática, etc., no serán realizadas por ninguna fuerza existente. Eso incluye a los viejos políticos retirados o a los pro-capitalistas que a menudo se presentan como miembros «respetables» de la sociedad. Por el contrario, nosotros sostenemos que el poder debe estar en manos de quienes dirigen la lucha, es decir, los líderes obreros, los agricultores, los líderes juveniles de Aragalaya, etc. El establecimiento del consejo popular propuesto no debería ser para actuar como un control del parlamento, sino para tener suficiente poder para implementar lo que necesitamos. Nos parece bien que se discuta y debata más en el movimiento en relación con qué órgano nacional debe establecerse, qué forma organizativa debe adoptar, etc. También debería haber una discusión y un acuerdo en relación a cómo podemos continuar las protestas masivas y resistir cualquier ataque. La crisis actual ha hecho retroceder de alguna manera a la sociedad, lo que también presenta enormes desafíos. La falta de combustible, de alimentos y los posibles cortes de electricidad, etc., pondrán a prueba al movimiento. En ese sentido, tenemos mucho que aprender de las luchas y los métodos del pasado.

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