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Prohibición de Trump en Twitter: Sólo la voz de los trabajadores independientes puede derrotar a la derecha

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21 de enero de 2021

James Ivens, Comité por una Internacional de los Trabajadores, CIT.

 

Primero las elecciones, ahora su cuenta de Twitter: todo son malas noticias para el fanático en jefe Donald Trump. Pero el desalojo del presidente estadounidense de las redes sociales es también una advertencia para los trabajadores y los jóvenes en lucha.

Su prohibición se produjo tras los tristemente célebres sucesos ocurridos en el edificio del Capitolio el 6 de enero. Como en muchas acciones políticas en la era de Internet, las redes sociales fueron una herramienta clave de Trump y sus partidarios.

Dos días después, Twitter anunció su suspensión permanente. Facebook, YouTube y otros siguieron su ejemplo. La plataforma de medios sociales de derechas Parler también fue “desarraigada”.

Twitter citó los “horribles acontecimientos” en el Capitolio y la “glorificación de la violencia” de Trump. Pero Trump ha basado toda su presidencia en azuzar la división, el fanatismo y la violencia desde el primer día, y no sólo en las redes sociales.

Algunos sugieren que los tribunales o el poder legislativo deberían regular el discurso en línea. Otros, que sean los propios empresarios tecnológicos los que tomen medidas, como ha ocurrido en este caso. Algunos incluso sugieren utilizar la ley antimonopolio para dividir las plataformas en competidores menos influyentes.

Los socialistas se oponen a la retórica y las políticas reaccionarias de Trump. Pero no apoyamos su prohibición en las redes sociales. Los jefes tecnológicos tomaron medidas esta vez bajo la presión del establishment capitalista, para el que Trump había ido claramente demasiado lejos, asaltando la autoridad del propio Estado y dañando su capacidad para defender eficazmente el sistema capitalista.

Pero con los capitalistas al mando, hay una libertad de expresión para ellos y otra para nosotros. Tanto los republicanos como los demócratas pueden glorificar hechos mucho más “horribles”: la policía asesina, la aventura militar, la negligencia pandémica impulsada por el lucro, sin que se tome ninguna medida contra ellos.

Las grandes tecnológicas ya son conocidas por la suspensión arbitraria de cuentas anticapitalistas. El mismo día que Twitter prohibió a Trump, por ejemplo, suspendió temporalmente la cuenta del Comité por una Internacional de los Trabajadores.

 

Credenciales falsas

Mientras tanto, la prohibición de Trump en las redes sociales no lo despoja de sus miles de millones ni lo aleja de los canales mediáticos más tradicionales. Incluso puede pulir sus falsas credenciales como opositor al establishment.

Y lo que es más importante, no hace nada con respecto al empeoramiento de las condiciones sociales y a la falta de una voz política de la clase trabajadora que le permitió ganar apoyo.

El deseo de derrotar la propaganda antiobrera de Trump es correcto. Pero invitar a los empresarios o a su Estado a suprimirla supone el riesgo de dificultar las cosas para el movimiento obrero. Sean cuales sean las normas legales, el Estado capitalista y sus portavoces siempre las aplicarán para dividir a los trabajadores y reprimir a la izquierda.

No se trata de regular el monopolio económico e ideológico de las redes sociales, sino de arrebatárselas a los multimillonarios que las controlan, mediante su nacionalización bajo el control y la gestión democrática de los trabajadores.

Y para desafiar las mentiras de la derecha, la clase obrera necesita su propia e independiente voz.

El crecimiento de la “derecha alternativa” no es una consecuencia automática de los youtubers racistas. En un mundo de caos capitalista, la gente está desesperada por encontrar alternativas.

A pesar de las preocupaciones de los comentaristas sobre las “burbujas de filtros”, la gente existe en el mundo real, de donde proviene el mayor impacto en las ideas públicas.

La respuesta a los charlatanes de las redes sociales y al trumpismo es reunir un partido obrero de masas que pueda mostrar a millones de personas que la lucha de clases no es una idea más en Internet.

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