Por Patricio Guzmán S.
La tasa de desocupación se situó en 8,3% en el trimestre móvil noviembre 2025 – enero 2026, como se puede ver ya era bastante alta antes del gobierno de José Kast.
Pero durante el actual gobierno ha subido hasta casi los dos dígitos. La tasa de desocupación se situó en 9,5% en el trimestre móvil mayo 2026 – julio 2026.
Esto está vinculado con el incumplimiento de la promesa de la campaña de la extrema derecha, que con Kast se relanzaría el crecimiento económico.
No ha sido así. Llevamos dos trimestres consecutivos de caída del Producto Interior Bruto, la cifra que agrupa todos los bienes y servicios que se producen en el país.
Y en esto hay una responsabilidad directa del gobierno de Kast y su ministro de Hacienda Quiroz.
Las más importantes han sido el Shock de precios de combustibles. Ante el alza de los precios de combustibles disparada por el conflicto en Oriente Medio sin uso del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles MEPCO, sistema que amortigua la variación de los precios internos de la bencina, el diésel y otros combustibles frente a los cambios del mercado internacional precipitó el alza de precios iniciales y los descargó de golpe sobre las familias y las empresas. Esto provocó el deterioro de expectativas económicas tempranas y la caída de poder adquisitivo.
La reducción del presupuesto y el gasto público agravan el problema.
La construcción considerada siempre una locomotora del consumo y del crecimiento de la actividad económica, una fuente de trabajo importante directa e indirecta acumula varios meses en caída.
El consumo de los hogares muestra números rojos. Ha sido el propio gobierno con su política económica torpe la que nos ha precipitado en un periodo recesivo. Esto lo han hecho por su voluntad de reducir los impuestos a las grandes empresas y los súper ricos para lo cual habían anunciado que necesitaban reducir el gasto público en seis mil millones de dólares.
El porcentaje de desempleo que se aproxima al 10% es muy alto y afecta especialmente a trabajadores mayores de 50 años, mujeres y jóvenes con estudios superiores. Es un desempleo muy alto por la forma en que se mide el porcentaje mediante una encuesta en una semana de referencia a una muestra de la población, para ser considerada cesante una persona en edad laboral, tiene que declararse desempleada y demostrar que está buscando trabajo activamente, contar con curriculum y hacer gestiones. Si trata de ganar algo de dinero en actividades como colero de ferias o vendiendo cosas en la locomoción pública aunque solo sea por una hora se le considera trabajador por cuenta propia, incluso se le puede considerar trabajador aunque no cobre ningún salario ni en dinero ni en especie, si ayuda a un familiar por una hora en la semana, aquí se le considera trabajador familiar no remunerado. Comprendemos entonces que la cifra oficial es solo la punta del iceberg de un problema mucho mayor, un verdadero drama para decenas de miles.
Lo que hay detrás es el fracaso del modelo de capitalismo extractivista neoliberal concentrador de la riqueza entre pocos, profundamente desigual y depredador del ser humano y la naturaleza. Para
comenzar a cambiar esto necesitamos un gobierno de trabajadores con un programa decidido de cambios sociales y económicos a favor de las mayorías.


















