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Otra vez la deuda, otra vez un pacto de caballeros

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LABURANTES, Mendoza

Por Mariano Felix

El acuerdo por la deuda parece no ser tan sostenible. Tal vez lo sea financieramente, aunque existen grandes dudas, pero seguro que recaerá sobre los trabajadores, los jubilados y pensionados, los planes sociales, en fin nos traerá mas pobreza.

1. Con bombos y platillos, el Gobierno de Alberto Fernández anuncia un acuerdo de palabra con los acreedores externos privados. Estos tienen tiempo hasta el 24 de Agosto de hacer valer ese apretón de manos y sellar por escrito lo que juraron de manera remota.

2. El acuerdo echa por tierra la posibilidad inmediata de dejar de pagar para investigar una deuda que es abiertamente fraudulenta e ilegítima, y por lo tanto odiosa, como viene siendo reclamado desde la Campaña por la Suspensión del Pago de la Deuda Pública externa y por una Auditoria Integral y Participativa. Por el contrario, un nuevo ‘pacto de caballeros’ recrea el círculo de la dependencia financiera.

3. Con el pacto, el Estado argentino reconoce la legitimidad de las acreencias (alrededor de 68 mil millones de dólares, cerca de un quinto del total de la deuda pública), aun aquellas que muchos de los integrantes de la alianza gobernante señalaron como fraudulentas (por ejemplo, el bono a 100 años de Caputo). Acá sí que hay “política de Estado”; por eso, festejan tanto desde el FdT como muchos ex-funcionarios del gobierno anterior. Por eso, también, mejoran las cotizaciones de los títulos de la deuda argentina.

4. La propuesta inicial del gobierno de las semanas previas al inicio de la cuarentena se presentó como la única propuesta sostenible. Meses después, se llega a un acuerdo según el cual Argentina deberá pagar decenas de millones de dólares más. Si aquella era única oferta sostenible, está última no puede serlo.

5. El arreglo se resume en (a) una insignificante reducción en el capital adeudado (b) una rebaja en la tasa de interés promedio, y (c) una postergación del cronograma de pagos.

6. El acuerdo reduce marginalmente el monto total de la deuda exigible. El capital se reduce sólo en 2%; casi nada si se compara con la quita de capital de las renegociaciones de 2005 y 2010. 

7. La tasa de interés baja significativamente, a un promedio de poco más de 3% anual. Sin embargo, sigue siendo muy alta para la capacidad de pago de un país que no crece hace una década, y es elevadísima en un contexto global en que en el mundo se pagan tasas de interés cercanas a 0%.

8. La postergación del cronograma de pagos es la clave de la cuestión. El problema de la deuda no se soluciona: sólo se patea para adelante. En los próximos 9 años se reducen fuerte los pagos de capital pero ellos vuelven a subir violentamente en los años subsiguientes. Más temprano que tarde enfrentaremos nuevamente una crisis de la deuda.

9. Si algo puede decirse de la negociación es que podría conseguir alcanzar el objetivo propuesto: abrir nuevamente el acceso al mercado internacional de capitales. Es decir, garantizar el sistema de la deuda que sólo beneficia al capital financiero y sus socios aquí y allá, nunca al Pueblo.

10. En los dosmil, el kirchnerismo ‘aprendió’ que la renegociación con quitas fuertes de capital (como ocurrió en 2005 y 2010) no abre el grifo del financiamiento privado internacional. Hasta el segundo gobierno de CFK y el acuerdo con el Club de París, la Argentina estuvo excluida de esos recursos. Algo que ahora creen no ocurrirá.

11. Esa posibilidad, claro está, queda sujeta a que se complete la siguiente etapa de la negociación: ahora con el FMI. He aquí la sombra que se proyecta sobre el futuro del país: ¿cuáles serán las exigencias del Fondo para renegociar el pago de los más de 40 mil millones de dólares que le prestó al Estado argentino? ¿Qué reformas y ajustes propondrá?

12. En el gobierno aseguran que el Fondo es distinto, más sensible, que aprendió de sus errores. ¿No va a reclamar una nueva reforma previsional que garantice ahora la “sustentabilidad” del sistema jubilatorio? ¿No pedirá nuevas reglas laborales que permitan dar un salto en la “productividad” del trabajo (es decir, en realidad, en la explotación)?

13. ¿Cómo vamos a pagar la deuda externa? Se dice desde el gobierno: con más exportaciones. ¿Y de dónde saldrán? Dicen: Vaca Muerta, litio, soja y, ahora, chanchos. ¿Es viable un proyecto de desarrollo basado en el extractivismo exportador?

14. ¿Están seguros que en este mundo, de crisis civilizatoria, de crisis pandémica, exportar puede ser la solución al problema de la deuda y nuestro desarrollo? ¿A cambio de qué, a qué costo? ¿Firmando un nuevo pacto colonial -ahora con la nueva potencia imperialista en ascenso que es China- que destruye en el camino el ambiente, nuestra salud y comunidades?

15. Parece que el acuerdo por la deuda no será tan sostenible. Tal vez sea financieramente sostenible (y eso está en duda), pero seguro será social y ambientalmente destructivo. La sostenibilidad de la deuda se garantizará sobre la (in)sostenibilidad de la vida.

6/08/2020. Contrahegemoníeweb.com.ar

Editado por Laburantes.org

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