Inicio Análisis y Perspectivas Argentina y Chile: Tan distintos, tan parecidos…

Argentina y Chile: Tan distintos, tan parecidos…

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Por Laburantes.org, Argentina.

Por aquello de que “lo que no termina de morir y lo que no termina de nacer, genera una situación de crisis”

A. Gramsci

La aparición del Covir19  puso en evidencia algunos problemas que los venimos arrastrando por décadas y que aún persisten. Uno de ellos es indudablemente: la miseria y el empobrecimiento general de la población.

Esa es una realidad común a los dos países.

La gran contradicción que nos presentala pandemia es, sin lugar a dudas, que, para protegernos del virus, debemos encerrarnos y para luchar por una salud que nos protegería mejor, tendremos que salir a la calle.

Tan es así que la comparación de Argentina y Chile refleja este fenómeno.

En Chile llamamos o reclamamos al gobierno que sancione la cuarentena, todos a la casa, y en Argentina, donde el gobierno ha sancionado la cuarentena desde diversos lugares del activismo barrial, piquetero y social se está reclamando por alimentos y ayuda social. ´

En el movimiento sindical argentino, el activismo de base está advirtiendo sobre despidos y no cumplimiento de los patrones de respetar el acuerdo sobre salarios y claro, el salario en Argentina está conformado por una serie de ítems, presentismo, producción y premios que no son el salario básico y que si los sacas se te reduce a la mitad. Techint acaba de despedir a 191 trabajadores.

Esto conlleva a la gran contradicción de necesitar hacer asambleas, reuniones sindicales, cortes de rutas y otros métodos que significaría violar la cuarentena y por ende poner en riesgo la salud.

 El punto es, ¿quién determina cuando finaliza?, y cuando finalice, ¿quién establece lo que se puede hacer o no? La respuesta siempre es la misma la relación de fuerzas entre los gobiernos, los patrones y los trabajadores.

Es decir, la lucha de clases.

En la Argentina el gobierno de los Fernández.

En Chile el gobierno de Sebastián Piñera.

Y, en el gobierno “popular” de los FF, el Ejército ha vuelto a las calles, con hospitales, con cocinas o lo que sea, pero ya los hemos visto desfilar como triunfadores de una gloriosa vuelta, acompañados de militantes y dirigentes de organizaciones sociales.  Emulando al Operativo Dorrego, acción de trabajo comunitario entre el Ejército y Montoneros, en 73, durante el Gobierno de Cámpora, al frente de la cual estaba un jefe montonero histórico como Juan Carlos Dante Gullo, termina en esta “farsa” de quienes nos quieren hacer repetir la historia, como si no hubiese existido el genocidio, “trágico”, de la Dictadura Militar.

El anhelo de Cristina de lograr una reconciliación entre el general Milani y Hebe de Bonafini, (el nombrado General Jefe, hoy en prisión por estar involucrado en delitos de lesa humanidad, es decir desaparición y tortura de militantes) es el de “cicatrizar” las heridas sociales entre la tortura, muerte y desaparición de militantes populares y las defensoras de los derechos humanos, es decir que los defensores de las violaciones a los derechos humanos renuncien a sus reivindicaciones históricas.

Los gobiernos “peronistas”, radicales o liberales siempre han necesitado de FFAA como aparato de represión política interna, como organismo de disciplinamiento autoritario de los trabajadores.

 Las fuerzas para-militares, policía, gendarmería, prefectura naval que tiene acción en los puertos y en los accesos periféricos, por ejemplo, Puente Pueyrredón, que para que tengan una idea vincula una parte muy poblada de Avellaneda, Quilmes, Lomas y otros con la Capital, con la Boca, es decir cruza el Riachuelo, pegado al puerto de Buenos Aires, es el litoral sur. Ese puente es infranqueable para quienes hoy no estén debidamente autorizados. Haciendo un poco de historia ese es el puente que bloqueaban las organizaciones sociales y políticas en 2002, y que el presidente Duhalde con apoyo del piquetero Luis D Elía, ordenó el desalojo de la movilización que habían convocado el frente de todas las organizaciones piqueteras, que a la sazón abandona el FTV la organización del luego dirigente K. Allí sucedió el asesinato de Kosteki y Santillán del Frente Popular Anibal Verón, dirigentes de esas organizaciones mas treinta heridos de balas.

A ese brutal conato represivo se lo llamó “la masacre de Avellaneda”, y sucedió el 26 de junio de 2002. Aún hoy se reclama por el enjuiciamiento de los responsables políticos: el ex presidente Eduardo Duhalde, el actual ministro de Relaciones Exteriores del Presidente Fernandez, Felipe Solá Gobernador de la Provincia de Buenos Aires durante las presidencias de Nestor y Cristina Kirchner, y vicegobernador de Daniel Scioli, candidato de Cristina para las elecciones de 2015, y de Anibal Fernandez secretario general de la presidencia de Cristina cuando era presidenta.

El ciclo de movilizaciones de masas abierto en el 2001, donde se puso en cuestionamiento al conjunto del aparato político del Estado, cuya consigna central fue ¡Que se vayan todos!,donde los responsables de la represión habían sido los del gobierno de la UCR de Fernando De La Rua, dejando una consecuencia de 39 muertos, debía ser cerrado, como objetivo central de los gobiernos peronistas a cuenta de toda la burguesía argentina.

Las fotos muestran el momento del asesinato de los militantes señalados y al comisario Alfredo Franchiotti y su patota policial

Kosteki y Santillán tenían 21 y 22 años respectivamente, la edad de los jóvenes de la “primera línea” chilena.

Las actuales denuncias que ha hecho el PTS sobre espionaje a sus dirigentes por parte de la AFI, organismo de inteligencia del Estado, antes SIDE, algo parecido a la DINA en épocas de Pinochet, aparecen responsabilidades del gobierno de Macri y también al gobierno de Cristina como los ejecutores de los mismos. Sin olvidarnos del Proyecto X de la Gendarmería Nacional en 2011, ni de la Ley antiterrorista de 2007 y modificada en 2011 donde se sostiene que “alguno de los delitos previstos en este Código hubiese sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo”.

El “Estado Presente” de Cristina en su costado más reaccionario.

El Estado de Bienestar argentino en acción,  el que atiende algunas necesidades populares y el que reprime a sangre y fuego.

Cuando Juan Perón regresó a la Argentina y se presentó para las elecciones del 23 de Setiembre de 1973, las ganó con casi el 62 %de los votos, apoyado por toda la burocracia sindical, por la izquierda peronista, el PC, y muchos sectores de la izquierda.

Asumido su gobierno, Perón nombra a un sindicalista como ministro de Trabajo y a José López Rega, tristemente conocido como el “brujo” con algún parecido con Rasputín, pero todo un criminal.

 ¡El Ministerio que se le otorga es, ni mas ni menos, que el de Bienestar Social!

Lo sorprendente es que se unifica en un solo ministerio el de “Bienestar” como símbolo histórico de Estado, con la represión política mas brutal como lo fue la formación de las AAA, en apariencia contradictorio, pero en realidad mostrando el fin último del concepto de Estado. Las tres A nos hace acordar a La Mazorca del siglo 19 durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas.

Lopez Regada sus primeros pasos favoreciendo la distribución de medicamentos gratuitos y paralelamente organizando la patota para policial con la única finalidad de reprimir a los sectores que se ponen al frente en la lucha contra el pacto social que indudablemente generaba postergaciones de los salarios de los obreros.

 Ese activismo, surgido al calor del “Cordobazo” va a formar lo que se conoció como la nueva izquierda.

Perón intenta organizar un Pacto Social, como en su primera presidencia, que es repudiado por los trabajadores, incluso los que lo habían votado, en esa orientación incluimos a la Juventud Trabajadora Peronista-Montoneros y a la izquierda clasista. Todo esto termina con la expulsión de Montoneros de la Plaza de Mayo el 1 de Mayo de 1974 en la celebración del Día del Trabajo (como Perón lo denominaba) y a continuación vienen los asesinatos y los secuestros delas Tres A organizados desde el Ministerio de Bienestar Social (secuestro, fusilamiento público de militantes obreros y asesinatos a la luz del día)

Se trataba de cerrar el período histórico iniciado con el “Cordobazo” y la eliminación física de los sectores mas combativos del peronismo como Montoneros, a la izquierda“clasista” no peronista antiburocrática y un movimiento obrero en lucha permanente.

Rodolfo Ortega Peña, Diputado nacional del Peronismo de Base, de un sector más radicalizado que Montoneros, es asesinado, el 31 de julio de 1974.

Rodolfo Ortega Peña

Al poco tiempo vienen los crímenes de los militantes del Pst, secuestrados en sus locales, los atentados a los locales de Política Obrera y el secuestro de los delegados de la fábrica Miluz, Fischer y Bufano, militantes de esa organización y los secuestros de delegados de los astilleros Astarsa. Esta política criminales implementada por las Tres A desde el Ministerio de Bienestar Social.

Esto lo señalamos para intentar una clara caracterización acerca del “Estado de Bienestar” y del reclamo por la “ausencia de Estado” que suele escucharse en sectores izquierdistas, de organizaciones sindicales y sociales, que la ayuda que pueda venir va a ir acompañada de disciplinamiento y represión cuando las condiciones lo requieran.

Esta situación va a tener consecuencias económicas terribles, donde la población mas empobrecida, piénsese que un tercio de la misma no tiene trabajo, ni asistencia social, de ningún tipo, vive de changas precarias, que otro tercio vive de trabajos en negro, de AUH, de ayuda social,  pero sin aportes patronales, con facturación ocasional, sin seguridad en su trabajo, y que el otro tercio es el que tiene un empleo formal entre los que se encuentran los empleados públicos, docentes, salud etc que tienen un ingreso promedio de 16.000  (jubilados 14.000) pesos que no alcanza a la canasta básica de alimentos para una familia tipo, (solo alimentos) es de casi 17.000 pesos, unos 220 u$s aproximadamente para que tengan una idea comparativa con el peso chileno.

Según datos oficiales del Indec, recopilados por el economista Ismael Bermudez:

El 6,3% de los hogares (850.000) habita en una vivienda que se encuentra cerca de basurales. Esto significa que el 7,6% de las personas (3 millones) habita en dichas viviendas. “El 10% de los hogares no accede a la red pública de agua corriente; el 30% no dispone de gas de red; y el 29% carece de conexión a las redes cloacales”.

Este dramático estado de cosas es más severo en el Gran Buenos Aires y en el NOA Y NEA, con bolsones críticos en la zona Sur de la Ciudad de Buenos Aires.

Se espera para el fin de esta pandemia una Argentina mas empobrecida aún, escenario que se va a reproducir en toda América Latina.

Esto va a necesitar que los trabajadores retomemos la lucha, ganemos nuevamente las calles, exijamos vehementemente la ruptura de los compromisos de las organizaciones sindicales y sociales con los gobiernos de turno.

Habrá que desalojar de las calles a las fuerzas policiales y militares, y todo se hará mas cuesta arriba.

Lo que se plantea en la Argentina es la disyuntiva de hierro en la historia de la lucha obrera en el país y esa opción pasa por la integración al Estado o la defensa de la lucha obrera independiente, entendiendo que los intereses de los trabajadores no son los mismos que los de los patrones.

Se nos presentó claramente desde el año 43 y en unproceso que terminó años después con el desplazamiento de Luis Gay, hasta entonces Secretario General de la CGT, obligado a presentar su renuncia el 29 de enero del 47 (por presiones del mismo Perón) como el último representante de la línea de la independencia sindical. De ahí en mas la dirección cegetista actuaría mas como un apéndice del gobierno peronista que como representante de los trabajadores.

El derrotero seguido por las organizaciones sociales, donde se ha refugiado la mayor parte de la izquierda argentina, ha seguido un camino similar. Desde los precursores de la integración al Estado como Luis DElía (2001) hasta el Frente Patria Grande (2019), todos han ido de a poco siendo cooptados por el Estado con diversos “beneficios” como lo son los de ocuparse de repartir comida para los pobres.

Una verdadera y consolidada “burocracia social” con funcionarios en puestos de importancia en la distribución de la ayuda barrial.

El resultado es que han desaparecido de las calles, desde aquella gran movilización contra la reforma previsional del gobierno antiobrero de Macri de diciembre del 17, hasta las reformas que impuso este gobierno mas desfavorable aún y los recortes salariales en todos los sectores, mas los despidos de hecho, avalados por los sindicatos y los recortes salariales por la pandemia han servido para profundizar una reforma laboral en los hechos impensada poco tiempo antes.

En Chile, la pandemia, le ha venido como anillo aldedo al gobierno de Piñera que si bien sufrirá la caída económica general, no es cierto que el Covir19 le vaya a servir al imperialismo y a los capitalistas del mundo, le va a servir para sacar a la gente de las calles en un momento que ya habían menguado considerablemente las grandes movilizaciones.

Ahora nos encontraremos con una situación de crisis y miseria, habrá caída de la construcción, y cientos de miles de desocupados en todas las ramas de la industria y el comercio en una palabra empobrecimiento general de las masas trabajadoras en Latinoamérica.

Quiere decir, en pocas palabras, que la clase obrera deberá salir a enfrentar a los gobiernos y a las burguesías. Deberá armarse de una política para enfrentar los planes de hambreamiento pergeñados por las clases dirigentes.

Volviendo a Chile nos parece que sigue estando como primer objetivo la construcción de una dirección política y sindical que conduzca la resistencia.

En la foto de Valparaíso debemos destacar la Coordinadora de Trabajadores de la Corporación Municipal (CORMUVAL), sus más de 6000 trabajadores fueron columna vertebral del movimiento paralizando los Consultorios y diversos servicios municipales

Despojarse de la lacra de la burocracia de la Cut, Figueroa, Ochoa y demás, sigue estando como la primera tarea de la clase obrera chilena para enfrentar a Piñera. Sin dejar de lado el nefasto rol de las dirigentas como Camila Vallejo, quien, montada en el prestigio de haber encabezado las movilizaciones estudiantiles de 2011, ocupa un lugar legislativo que si bien no firmó “el acuerdo por la paz” como todo el PC, en los hechos siguieron esa pauta desmovilizadora.

El otro sector de importancia política más reciente es el del Frente Amplio, que si bien se quebró ante el pacto político por el plebiscito, aún permanece ocupando un sitio de cierto prestigio, con dirigentes que merodean sus posiciones que no son otras que preservar el “Estado democrático” y eso conlleva no echar a Piñera del poder y menos con una pueblada de imprevisibles consecuencias para las clases dirigentes chilenas. El cuadro mas destacado en esta línea es, sin lugar a dudas, el Alcalde Sharp, figura política que, navegando en aguas turbulentas, se las ha arreglado para salir medianamente ileso.

Obviamente el heterogéneo conglomerado de Beatríz Sanchez nuclea a un importante sector del progresismo de clase media e intelectuales, que no se bancan a Piñera pero tampoco a la “primera línea” que lo enfrenta.  Durante el principio de la protesta apoyaron e iban a todas las movilizaciones, pero cuando se fueron haciendo mas violentas, lenta pero persistentemente se fueron replegando.

Activistas de este sector nos acompañaban en las actividades y participaban de nuestras reuniones. Ya no, salvo casos excepcionales no los encontramos. Esto se vió mucho en las asambleas, los cabildos y los cordones. Ese movimiento se empezó a desinflar no solo por efecto de las fiestas o vacaciones, sino como producto del desgaste de tanta represión y muerte, pero también, jugó su rol, la salida que ofrecía “el acuerdo por la paz”. Este pacto, que unió a casi la totalidad de la representación parlamentaria incluidos miembros del FA, curiosamente fue repudiado masivamente y parecía que Piñera caía por su fracaso. Pero, sin embargo, la repercusión de la posibilidad de unasalida pacífica y consensuada con el propio gobierno, con la alternativa delograr algún tipo de reforma constitucional que pudiera lograr reivindicacionesfavorables para los trabajadores, influyó negativamente en el curso demovilizaciones iniciadas el 11/10.

La clase obrera ya está sufriendo las consecuencias de tener que trabajar en condiciones insalubres, de viajar hacinados y de que no se les dé ningún elemento de protección ni modificación horaria para turnarse en las tareas. Y cuando han salido a luchar, como en Chiloé o en Temuco, los han reprimido brutalmente. Por esto han resuelto denunciar a dirección de la Cut, por hacer puras declaraciones y no salir de la parálisis. En un manifiesto publicado en El Porteño con fecha 28/3/20, un grupo de sindicatos y dirigentes exigen a la Central de Trabajadores llamar a un Paro Nacional, marcando el camino al conjunto de la clase obrera.

La Figueroa, el Ochoa y demás burócratas sindicales hacen oídos sordos. Debemos impulsar la lectura de esta declaración, y promover la firma en todos los lugares de trabajo, y tomarla como un primer programa hacia la conformación de una Corriente Sindical y Política Antiburocrática, que nuclee a todo el sindicalismo y a los trabajadores dispuestos a luchar, a difundir estas ideas y a exigir a los apoltronados sindicalistas la convocatoria de asambleas o hacerlas por nuestros propios medios, en todos los lugares de trabajo y la lectura de esta proclama.

CONCLUSIÓN

En argentina como en Chile están planteadas alternativas comunes, mas allá de las diferencias políticas coyunturales e históricas. En Argentina desde diversos sectores de izquierda se argumenta quelos peronistas son gobiernos progresivos respecto de los liberales o losradicales. Se nos reclama que no son lo mismo. Claro está que no ponemos unsigno igual entre unos y otros. Pero decimos que los liberales, como elgobierno de Macri representa los intereses directos del gran capital, de laburguesía agroexportadora y la nueva burguesía contratista del Estado. Y losgobiernos peronistas, con políticas sociales activas y una línea progre en laciencia y la cultura, representa mas fuertemente a la nueva burguesía vinculadaa los negocios con el Estado, con pequeños y medianos emprendedores y con rocescon la burguesía agroexportadora, ver conflicto con el campo por lasretenciones.

Tienen una clara tendencia bonapartista y necesitan de los sindicatos, las organizaciones sociales y todas las fuerzas represivas para contrarrestar el poder de los sectores de la burguesía y de los trabajadores que no pueden disciplinar.

Claramente no son lo mismo, pero ambos son decididos sostenedores del capitalismo en la Argentina, desde un liberalismo a ultranza(Macri), hasta un capitalismo “sano y serio” (Alberto-Cristina).

La pregunta del millón es ¿fueron los doce años de kirchnerismo una solución para los problemas del atraso y de la miseria en laArgentina?

La respuesta a esta pregunta la tenemos en la situación que fue descripta mas arriba. La postergación de la lucha de los trabajadores fue una “inversión” frustrada en aras de un objetivo estéril y un ahogo a una salida de un gobierno propio de los trabajadores.

El Covir19 vino a poner en evidencia la creciente miseria por décadas que se viene dando en la Argentina. En 2020 tenemos cuatro veces mas asentamientos, muchos de los cuales están al lado de basurales, que en el 2001. La negativa de las organizaciones sociales a presentar una alternativa propia y recurrir al “atajo” de sostener a las patronales del Frente de Todos, es un antiguo recurso que ha conducido, invariablemente, de frustración en frustración.

Las mismas disyuntivas se nos plantea en Chile. Las postergaciones y parálisis de la lucha de los trabajadores a manos de las centrales sindicales conciliadoras y burocráticas, nos harán reflexionar sobre de qué sirvió tanta pasividad. El miedo cobarde y cómplice de las direcciones políticas que les tienen miedo a las revueltas, representadas por el FA el PC y el Ps, nos plantean la necesidad de construir nuevas direcciones liberadas de los compromisos políticos con los gobiernos de turno, o la posibilidad de un gobierno progre que no sea tan pro capitalista como Piñera.

En la foto la “mesa de Unidad Social” convocando al paro del 12 de noviembre de 2020.

No se trata de rescatar a las viejas y burocratizadas estructuras sindicales, se trata de reconocer que existen y que aún tienen capacidad de jugar un rol de freno a la lucha popular. Eso se vio luego del paro nacional del 12/11, cuando la Mesa de Unidad Social, literalmente, se borró e impuso la parálisis a la lucha de los trabajadores, aceptando en los hechos el “acuerdo por la paz” y la convocatoria al plebiscito por la Constituyente.

Esta capacidad para traicionar al movimiento de masas es lo que pone de manifiesto que las direcciones sindicales tradicionales siguen teniendo vigencia y que por ello debemos enfrentarlas.

Al igual que en la Argentina está planteado el mismo problema, como superar a las viejas direcciones del movimiento obrero que validan las decisiones de los gobiernos y de las patronales.

Entonces de lo que se trata es de combatirlas, de desenmascararlas, de recuperarlas para la lucha e ir, de todas maneras, conformando una nueva dirección sindical y política antiburocrática, anticapitalista y por un gobierno de trabajadores, que deberá desplazar a las antiguas direcciones o construir nuevos sindicatos.

Daniel Logotetti, 10/6/2020

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