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Fondos de pensiones y estallido social: la crisis chilena y global del capitalismo neoliberal

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En las últimas semanas el gobierno de Piñera fue derrotado por la lucha del pueblo trabajador. El retiro del 10% de ahorros previsionales para paliar la carestía y hambre derivados de la pandemia Covid 19, es un triunfo de la movilización y el despertar social en Chile, que obligó al Congreso a legislar para el pueblo, y no para los grupos económicos que han legislado a su amaño con leyes cohechadas.

El Estado burgués está acorralado, y debió promulgar el cobro de este dinero, hasta acá, plusvalía sacada al trabajador para uso de los grupos económicos en sus espurios negocios.

La presión social no ha dejado espacio de especulación al sistema en su esencia. La lucha social rompió la última línea de Piñera, Blumel y Mañalich, que lo dejó de rodillas frente a la UDI, quien impuso a Víctor Pérez junto a Larroulet, quienes buscan desesperadamente un resorte de “mano dura” para enfrentar la lucha del pueblo trabajador.

Lo más seguro, sin embargo, es que la dupla Piñera y Pérez-Larroulet haga fricción en poco tiempo (razones sobran), tomando aún más fuerza las enormes fracturas de la burguesía.

La crisis en Chile es además expresión de la crisis sistémica de los principales gobiernos del capitalismo neoliberal en el planeta. Es el caso de Trump (USA), Boris Johnson (GB) Bolsonaro (Brasil) quienes al igual que Piñera, muestran agudas desconexiones con la realidad, que ha llevado a cuestionarlos en sus cabales, dispersos y lejos de manejos según la evidencia científica en Covid. Torpe y lento señaló la prensa inglesa de Piñera en medio de esta pandemia.

El neoliberalismo resulta particularmente atrapado por las crisis de sus mercados, agravada por la pandemia. Sin cohesión social, con tejidos rotos en la base proletaria y sin clases medias, el esquema de mercado a ultranza se ha fisurado en clave de estallidos sociales. Las leyes neoliberales no pudieron resolver estos problemas en 30 años, y menos aún podrán atajarlos en unos cuantos meses. 

Han enviado a la a la muerte a los trabajadores en sus países, sin soportes de Estado en salud y bienestar social, lo cual termina por dejar abierto el enfrentamiento con las masas obreras, las que no tienen más opción en los próximos meses, que luchar a muerte por el pan, la vida y el trabajo.

En Chile este momento está avanzado. Luego del estallido de octubre, la pequeña economía chilena, dependiente en lo externo y semi colonia en lo estructural global, lidera el quiebre neoliberal.

En un escenario de colosal movilización social global, con una velocidad tan aguda como las carencias de las masas obreras, se configura un espacio para una nueva estructura global. Merkel y Putin declararon ya el término de la hegemonía de USA, que termina por retirar sus tropas de Alemania, y cuyo arsenal nuclear, está neutralizado totalmente por Rusia y China, cuyas armas superan en diez años a USA.

En este escenario, Chile, como el eslabón más débil de esta crisis estructural neoliberal, no se encuentra en condiciones de responder a la crisis en curso, asomando como única posibilidad el cambio de giro total de la institucionalidad de gobierno.

En las próximas semanas de cara al Plebiscito constituyente, se plantean las tareas esenciales para construir el nuevo Chile: poner fin al sistema neoliberal y generar su reemplazo por un Estado Social, en que los trabajadores y trabajadoras recuperemos las empresas de servicios básicos: luz, agua y gas. En que se derogue el sistema privado de pensiones, reemplazándolo por unos de reparto. Y por último, abrir el control inmediato y acelerado de las riquezas naturales, especialmente minerales, forestales, pesqueras y agroindustriales, para el pueblo trabajador. Estas riquezas en manos de la burguesía neoliberal, sólo han traído depredación, hambre, desigualdad y miseria al país, siendo riquezas que pertenecen a toda la nación y los chilenos.

En este escenario no está demás recordar que Hegel autorizó al joven Marx a expresar la filosofía dialéctica en la Introducción a su Filosofía del Derecho (1829), una obra pocas veces recurrida para explicar el marxismo. Y es simple, la totalidad del sistema burgués se constituye de la suma de los delitos para apropiarse de los fondos de los trabajadores. Cuando la clase trabajadora comprenda que su poder es mayor que la burguesía, se desencadena la superación del estadio de clase precedente, como ley de la historia.

Hoy, la suma de los delitos de la burguesía se constituye del estadio objetivo de su administración. En Iquique y Parinacota, el soborno a funcionarios públicos para ganar contratos de ayudas de alimentos está muy avanzado en pesquisas con prisiones efectivas. En Antofagasta la alcaldesa está destituida.

Carabineros vende desesperadamente casas de suboficiales para zafar de los desfalcos en curso. El departamento de bienestar desde 2018 está rebelde de actualizar su contabilidad a la autoridad de finanzas. Miles de subordinados de esa institución perdieron sus beneficios porque la alta oficialidad se gastó el dinero en ilícitos.

En la Araucanía, más allá de las acciones para impedir la muerte de Celestino Córdoba, quien está dispuesto a morir por su alegación de inocencia, el hambre y el negocio con la alimentación de gobierno, enciende también a las comunidades en lucha social.

Las AFP a través de fondos de inversiones y bancos, pretende ganar jugosas comisiones por las transacciones del 10%. Mientras, en los contratos de trabajo bajo suspensión y término, la cesantía encubierta, ilícita, avanza al doble de la oficial. La Moneda ya ha reconocido que la cesantía se dispara sobre el 20%.

Por ello hoy es el tiempo de la clase trabajadora, de su gobierno, pues la industria del capital y sus gobiernos, se extinguen en un mar de papeles sin sentidos, tal como la autorización de comprar papeles basura en el exterior con los fondos de pensiones. Las expresiones políticas de este mercado, NM y Chile Vamos, se muestran sin destino alguno. Atorados con sus vicios de apurar soluciones desde un mercado ya agotado y corrupto, se han divorciado del todo de la realidad.

El Estado de Chile enfrenta la necesidad de una transformación crucial. Los meses venideros se presentan en función de las grandes transformaciones que exigió el pueblo en octubre.

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