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UN AÑO DE LA REVUELTA POPULAR EN CHILE

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por Celso Calfullan

Este 18 de octubre de 2020 se cumplió un año de la revuelta popular en este país y como muchos lo esperaban nuevamente miles de personas salieron a las calles a conmemorar el comienzo de la protestas y para rendir un homenaje a los caídos en la lucha.

Desde temprano se empezó a ver como miles de personas se empezaron a desplazarse hacia la Plaza de la Dignidad (ex Plaza Italia), durante todo el día circularon muchos manifestantes, pero después de las seis de la tarde ya se desbordo la gente por todos lados en este punto neurálgico de la ciudad de Santiago, incluso daba la sensación que ni el coronavirus ya le importaba a la gente, aunque la mayoría seguía usando su mascarilla, pero ya no había espacio para el distanciamiento físico, todo estaba lleno a reventar, la Alameda, Providencia, el Parque Forestal y el Puente Pio Nono, en plena frontera social, entre los barrios acomodados y los sectores populares donde viven los trabajadores y sus familias.

La situación económica sigue empeorando.

La mala situación económica y social que llevo a las enormes protestas de hace un año, hoy han tendido empeorar, miles de trabajadores han perdido su trabajo, debido a la profundización de la crisis económica a nivel mundial, como resultado de la pandemia que hoy está afectando a todo el planeta. Chile está entre los países que más ha perdido puestos de trabajo, de acuerdo a la Cámara de Comercio de Santiago, según este informe, entre marzo y julio de 2020 se registró en Chile una caída de 21% de los empleos, a esto hay que sumar todos los empleos que ya se habían perdido anteriormente.

A lo anterior debemos agregar el casi nulo apoyo del gobierno de Piñera a las familias que hoy no están recibiendo ningún tipo de ingresos. Si no hubiera sido por el 10% que los trabajadores lograron rescatar de sus ahorros en los fondos de pensiones, las AFP, hoy estaríamos viendo una situación mucho más explosiva, pero para muchas familias ese 10% ya se terminó, para otros esos fondos ya están llegando a su fin, esto por supuesto es una receta acaba para un nuevo resurgimiento de las movilizaciones en las calles con o sin pandemia, el hambre sigue acechando en las poblaciones populares lo que impulsara a la gente a movilizarse nuevamente.

Chile el país neoliberal más “exitoso” del planeta.

En todo el mundo todavía no se explican que es lo que pasa en Chile, al punto que hay universidades como Harvard y California en Estados Unidos, que están estudiando el “caso del estallido social chileno”, para tratar de explicarse como un país neoliberal “exitoso” que era usado como ejemplo a nivel mundial, termina en una revuelta tan violenta contra ese mismo sistema.

Está claro que la elite chilena mentía y lo que es peor terminaba creyendo sus propias mentiras y más encima exportaba esas mentiras por el mundo, pero los trabajadores, los jóvenes y los pobladores tienen una opinión muy distinta sobre este supuesto sistema exitoso, que se basa en una explotación extrema, salarios miserables y en una mercantilización de todos los derechos más básicos que debieran existir en todas las sociedades, como por ejemplo salarios dignos que alcancen para vivir, que se garantice el derecho a la educación y la salud y no como en Chile donde las convirtieron en una mercancía más que se transa en el mercado, lo que obliga a los jóvenes a endeudarse de por vida para poder estudiar y con la salud ocurre algo todavía peor, la enfermedad grave o compleja de algún integrante de la familia en muchos casos significa la ruina, tener que vender tu casa o endeudarte de por vida para recibir una atención de salud decente.

Pero quizás la gota que termina de colmar el vaso es que tus fondos de pensiones también están privatizados y puedes ver como los grandes empresarios usan tus fondos de pensiones para aumentar aún más sus fortunas, mientras la mayoría de los trabajadores que se jubilan terminan recibiendo pensiones miserables, que los obligan a vivir de la caridad de sus familias o simplemente de tener que salir a pedir limosna en las calles.

La elite chilena vive en otro mundo.

Pero la elite chilena no tiene que pasar por estas penurias, ellos viven en muchos casos mejor que las burguesías europeas o norteamericana, con muchos más privilegios que en los países “desarrollados” o del primer mundo. Ellos ven la realidad de este país desde su propia óptica, que en realidad no tiene nada que ver con la realidad de la mayoría de la clase trabajadora chilena. Su desconexión con la realidad es tan grande que hasta el propio presidente Sebastián Piñera poco tiempo antes del estallido, de la enorme revuelta que vimos acá, llego a decir que Chile era un “verdadero oasis” en medio de la situación convulsionada de otros países latinoamericanos.

Lamentablemente para la elite la gente ya despertó y no está dispuesta a seguir aceptando estos enormes abusos, la rebelión popular es contra la elite, tanto empresarial, como política, como se dijo claramente en las calles “no son 30 pesos, son 30 años”, es contra todos los que nos han explotado y gobernado en los últimos 30 años.

Todas las instituciones están por el suelo, completamente desprestigiadas tienen cero credibilidad de cara a la gente, porque todos ven que esas instituciones están al servicio de la elite, estos son los lamentos y la bronca de un pueblo que se siente abusado por tanto tiempo, más encima tienen la osadía de querer hacernos creer que los últimos 30 años han sido los mejores de nuestra historia, algo que está muy lejos de la realidad del  pueblo de a pie que vive de un salario y que no es parte del 1% más rico de esta sociedad.

Por su incapacidad de ver la realidad hoy están en una situación de extrema debilidad, dado que no cuentan con las estructuras o las organizaciones de mediación política que necesitan para tratar de retomar el control de la situación, como serían los partidos o el Parlamento para tratar de capear la tormenta que se sigue avecinando sobre sus cabezas.

El capitalismo es incapaz de dar respuestas a las demandas de la clase trabajadora para mejorar sus condiciones de vida. Los únicos que le pueden dar una salida viable a esta situación son los trabajadores, planteando claramente la necesidad de terminar con este sistema injusto y desigual, pasando a construir una sociedad pensada para el conjunto de la población y no solo para un pequeño grupo de privilegiados, esa alternativa es construir una sociedad socialista democrática de los trabajadores, donde lo principal sea la solidaridad entre todos los seres humanos.

Celso Calfullan.

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